lunes, 19 de enero de 2026

EL "PLAN" TATIANA

“¡Director, cámbieme de salón!”, expresó Tatiana, una estudiante de 4.º año de secundaria, al inicio del año escolar 2025.

Conversa con tu tutora —le manifesté.
Ella respondió: “Mañana vendrán mis padres.”

Y así fue. Los padres de la joven estudiante llegaron y se entrevistaron con el director del colegio, quien les explicó que su hija no sería cambiada de aula. Ellos mostraron su molestia e insistieron en su pedido, afirmando que Tatiana era víctima de bullying en su salón.

El director y los miembros del equipo jerárquico sabían que Tatiana era una joven chispeante, vivaz, bromista, pero que había tenido conflictos en sus relaciones sociales con sus compañeros de promoción.

Ella exigía ser cambiada de aula porque en su nuevo salón de 4.º de secundaria no estaban sus “mejores amigas”, y no realmente por ser víctima de acoso.

Sus padres incluso calificaron la situación como “bullying por exclusión”, señalando que sus compañeros la ignoraban. Sin embargo, no consideraron que existieron circunstancias pasadas que generaron esa reacción de parte de los estudiantes.

Tatiana era una jovencita risueña, que funcionaba en grupo, pero que manipulaba a sus compañeros para lograr sus cometidos; solía ponerles apodos de forma burlona. Esto llevó a que sus compañeros le aplicaran la conocida “ley del hielo”.

Sus padres interpusieron una denuncia ante la DREC, bajo los argumentos ya mencionados. Los representantes de la institución —un abogado y un psicólogo— llegaron al colegio para evaluar la situación. El Coordinador de Tutoría y Orientación Educativa demostró que a la alumna nadie la maltrataba ni psicológica ni emocionalmente. Aun así, los padres insistieron en que, si no se aceptaba cambiarla de aula, denunciarían al director y a la institución.

Señores, si cambian de aula a su hija estarán formando a una persona sin personalidad. Está comprobado que nadie la acosa ni le causa daño psicológico —expresó el director. Pero los padres persistieron en su desacuerdo.

Un día del mes de mayo, el director comentó al coordinador de Tutoría y Orientación Educativa que tenía un plan llamado “El Plan Tatiana Bermejo”. Explicó cuál sería la estrategia: darle a Tatiana la responsabilidad y el liderazgo de la campaña de ayuda a jóvenes en desventaja de salud psicológica y neurológica. Aunque el coordinador dudó un poco, el director consiguió que Tatiana aceptara el reto de ser líder principal de la campaña solidaria “Dar es Amar”.

Al inicio, la joven se sintió desubicada. El director conversó con varias estudiantes, pidiéndoles dejar atrás rivalidades e indisposiciones, y apoyar a Tatiana para que la actividad fuera trascendente.

El proyecto empezó a tomar forma. Llegaron donaciones de estudiantes de inicial, primaria y secundaria. Los alumnos de 4.º de secundaria olvidaron sus diferencias y trabajaron en equipo preparando números artísticos para el día de la entrega, realizada en julio, antes de Fiestas Patrias.

Tatiana se convirtió gradualmente en una joven lideresa ante sus compañeros. Olvidó por completo la idea de ser cambiada de aula y se dedicó a organizar esta hermosa actividad de proyección social para ser “la voz de los que no tienen voz”. Finalmente, no solo llevaron donaciones materiales: llevaron su presencia, su tiempo y su cariño. Entregaron lo mejor de sí mismos a niños que no tienen la bendición que Tatiana y sus compañeros sí poseen: una salud integral sana.

La directora del lugar visitado envió al colegio una carta de agradecimiento, resaltando el espíritu fraterno y solidario de los estudiantes de 4.º de secundaria, liderados por Tatiana, la misma joven que al inicio del año escolar exigía que la cambiaran de aula y cuyos padres apoyaban esa solicitud.

La reacción de la escuela fue profundamente formativa: vio el gran potencial de Tatiana y le encomendó un reto de magnitud, al cual ella respondió con humildad, perseverancia y un corazón noble.

A fines del año escolar 2025, el director ingresó al salón de Tatiana, saludó a todos sus compañeros y se acercó a ella:

Hola Tatiana, ¿ya ves que pudiste?
Ella respondió: “Gracias, director.”
Su sobria sonrisa emanaba paz.

Ese gracias es el premio que reciben los educadores cuando luchan para que sus alumnos cambien de actitud. Esa satisfacción profunda aparece cuando se sabe que se ha “rescatado” a una persona con potencial de liderazgo, capaz de reflexionar y transformar su comportamiento, demostrando su alta calidad humana y sensibilidad social.

Tatiana nos recuerda que cada estudiante es una historia en movimiento, un corazón que busca ser comprendido y un talento que espera una oportunidad para despertar. La educación, cuando se vive con amor y visión, convierte conflictos en posibilidades, temores en valentía y tropiezos en crecimiento.

Los educadores no solo formamos mentes: acompañamos almas que están aprendiendo a caminar por la vida. Y cuando un estudiante cambia, cuando descubre su luz y decide compartirla… entonces la esperanza se hace real.

Que Tatiana sea un símbolo de lo que la pedagogía del amor puede lograr. Un recordatorio de que, incluso en medio de la resistencia, la guía amorosa y firme puede transformar destinos.          

A la fecha, el director no ha conversado aún con los padres de Tatiana, pues desea saber qué opinan sobre el gran cambio que su hija ha logrado. También quisiera exhortarlos a prepararla para afrontar los retos de un mundo donde a veces hay injusticias, pero donde también debemos reconocer nuestros errores y crecer.

Gracias, Tatiana. Me siento feliz de haber colaborado en tu cambio.
Es solo el inicio: sigue floreciendo, sigue ayudando.

Marco Antonio Malca Delgado
Martes 19 de enero de 2026
23:04 p. m.


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