Hoy estoy pensando en lo retador que resulta escribir a mano. Mientras lo hago, siento que los músculos de mi mano derecha, con la que escribo, y los de mi brazo se han endurecido.
¿Qué debo hacer para recuperar mi letra, esa que ahora pareciera tener que dibujar?
O, siendo simplista, podría decir:
"¡Qué importa! ¡A nadie le importa mi letra! Además, ahora todos tienen una letra horrorosa".
Pero si pienso de esa manera, seguiré sumido en la mediocridad.
Entonces, ¡manos a la obra!
Recuperaré mi escritura manuscrita. Aunque, para ser honesto, nunca tendré una letra especialmente bella; me costó desde niño lograr una buena caligrafía.
Recuerdo la letra de mi padre. Era legible, elegante y respetuosa de cada signo de puntuación. También recuerdo el manuscrito de mi amada madre. Su letra era clásica, de molde, antigua; sin embargo, transmitía claridad y serenidad.
Cuánto añoro ahora aquellas cartas que me enviaba cuando viajaba. Algunas tardaban hasta quince días en llegar. Lo que más valoro no es solamente el papel o la tinta, sino el tiempo que ella dedicaba a pensar cada palabra que me escribía. Y aunque aquellas cartas ya no estén entre mis manos, sus mensajes permanecen grabados para siempre en mi mente y en mi corazón.
¿Por qué el manuscrito se ha perdido?
¿Qué debo hacer para volver a escribir bonito?
Algunos especialistas sostienen que la buena letra se ha deteriorado porque hoy una gran parte de las personas escribe principalmente mediante teclados. Los músculos de las manos y de los brazos trabajan de manera diferente y, con el tiempo, pueden perder la flexibilidad que requiere la escritura manuscrita. Por ello, cuando intentamos volver a escribir a mano, solemos hacerlo con lentitud, sentimos molestias e incluso experimentamos pequeños calambres debido a la rigidez muscular.
¿Cómo podemos solucionarlo?
Masajeando suavemente los dedos, las muñecas y los brazos. También dedicando algunos minutos cada día a escribir en un cuaderno, una agenda personal o un diario.
En lo personal, trataré de escribir de manera manuscrita todos los días de mi vida. Creo que será una buena decisión, porque ayudaré a que mi cerebro trabaje más intensamente y ordene a mi mano reproducir las ideas que nacen en la materia gris.
Escribiré cartas de motivación para mis compañeros de trabajo, poemas y artículos educativos.
Escribiré a mano la historia de mi vida junto al mar, ese inmenso ser viviente que me enseñó a amar más a mi Dios y a la libertad.
Te invito a que también escribas a mano.
Regresemos al hermoso hábito de redactar una carta para nuestro padre, nuestra madre, nuestros hermanos o nuestros abuelos. Quizá un día puedas decirles:
"Volví a escribir a mano porque los mensajes más hermosos nacen bajo la inspiración del cerebro y del corazón; la mano solamente reproduce ese milagro de amor".
Finalmente, comprendí que no solo tengo dos manos para escribir artículos y poemas. También tengo dos manos para sostenerte cuando necesites de mí.
Ese será mi mejor manuscrito, porque quedará escrito en lo más profundo de tu corazón.
Hoy iba a llorar y decidí escribir.
Las lágrimas quedaron plasmadas en hermosos mensajes del corazón.
Dios los bendice siempre.
Marco Antonio Malca Delgado
19 de julio de 2026
02:21 am