miércoles, 18 de febrero de 2026

LA CRISIS POLÍTICA DEL PERÚ Y EL ROL FORMATIVO DE LA ESCUELA. -

El día martes 17 de febrero de 2026, el Congreso de la República del Perú aprobó siete mociones de censura y destituyó al presidente interino José Jerí Oré, con 75 votos a favor, en medio de fuertes cuestionamientos vinculados a reuniones no registradas con un empresario de origen chino y presuntas irregularidades en contrataciones de funcionarias tras visitas nocturnas a Palacio.

Esta decisión convirtió a Jerí en el séptimo presidente peruano en diez años, lo que evidencia un ciclo de inestabilidad política sin precedentes en la región.

Estos hechos, que se suman a una década marcada por vacancias, renuncias, juicios políticos, escándalos de corrupción e interinatos breves, no solo revelan una crisis institucional, sino también una crisis cultural, ética y educativa.

Por eso, como comunidad educativa, debemos preguntarnos: ¿Qué tiene que ver todo esto con nuestro rol docente y con la formación de nuestros estudiantes?

1. La crisis política es un síntoma educativo

La destitución de un presidente por “inconducta funcional y falta de idoneidad” habla de un país donde la ética pública se ha debilitado.

Pero ningún adulto corrupto aparece de la nada:
Es el resultado de un proceso formativo incompleto.

Como educadores debemos asumir que nuestra tarea va más allá de enseñar contenidos. Formamos criterios, hábitos morales, sentido de responsabilidad y respeto por la verdad.

2. El problema del Perú no es solo político: es cultural

Las investigaciones mencionan reuniones semiclandestinas, presuntas irregularidades, uso indebido de la función pública y falta de transparencia.

Cuando la ciudadanía normaliza prácticas así, el país pierde rumbo.
Eso nos obliga a una reflexión seria:

  • ¿Qué tipo de ciudadanos estamos formando?
  • ¿Qué valor tiene la integridad en nuestra escuela?
  • ¿Cómo promovemos la cultura del mérito frente al facilismo, el amiguismo o la corrupción?

3. La escuela es el primer espacio de prevención de la corrupción

El Perú tiene actualmente:

  • 8 cambios presidenciales en 10 años, con Jerí incluido.
  • Un Congreso y un Ejecutivo permanentemente enfrentados.
  • Una ciudadanía cada vez más desconfiada del sistema político.

Frente a este panorama, la escuela debe ser un espacio de contracultura ética.

Esto se traduce en acciones concretas:

  • Enseñar que la responsabilidad es un valor cotidiano.
  • Exigir mérito y esfuerzo real a los estudiantes.
  • Practicar transparencia en nuestros propios procesos.
  • Promover la verdad y combatir las mentiras, rumores y manipulación.
  • Formar líderes que busquen el bien común, no el beneficio individual.

4. Mensaje para los docentes de hoy

La educación no puede impedir todos los problemas del país, pero sí puede cambiar profundamente a las próximas generaciones.

En un Perú donde presidentes caen uno tras otro, nuestra labor cobra un doble sentido:

  • Resistir la cultura de la corrupción.
  • Sembrar una nueva cultura de responsabilidad y ética.

Cada clase, cada corrección, cada conversación es un acto de país.

Somos sembradores de un futuro distinto.

5. Reflexión final para el equipo

Invitémoslos a reflexionar desde tres preguntas clave:

  1. ¿Qué valores deben fortalecerse urgentemente en nuestra escuela?
  2. ¿Qué prácticas cotidianas de nuestra institución contribuyen a formar ciudadanos íntegros?
  3. ¿Cómo podemos responder, desde la educación, a una crisis nacional que parece interminable?

La política podrá seguir siendo inestable, pero la escuela debe permanecer firme.

Nos toca a nosotros decidir si formamos a los próximos líderes…
o a los próximos corruptos.

Marco Antonio Malca Delgado

Miércoles 18 de febrero del 2026

 

domingo, 15 de febrero de 2026

REFLEXIÓN PEDAGÓGICA : "LA CARTA DE REDENCIÓN"

Los que nos dedicamos profesional y humanísticamente a las aulas tenemos una infinidad de experiencias que compartir. Una de las más frecuentes está relacionada con el comportamiento de los estudiantes y con las medidas preventivas o correctivas que se aplican a lo largo del año escolar.

El año pasado, un amigo director recibió una carta fuera de lo común. Había sido redactada por un padre de familia que solicitaba una ‘oportunidad’ para que su hijo, estudiante de secundaria, continuara en el colegio a pesar del mal comportamiento que había mostrado durante el año académico 2025.

El joven estudiante molestaba constantemente a sus compañeros: los insultaba, enviaba mensajes ofensivos por redes sociales, y en más de una ocasión los amenazó con agresiones físicas. Los docentes tampoco escapaban a sus atropellos; a uno de ellos le dijo que se callara, pues ‘gracias a él comía’. Interrumpía las clases con burlas, groserías y actitudes disruptivas. Pese a las quejas de padres, a las citaciones y a las orientaciones brindadas a la familia para corregir la conducta del menor, no se evidenciaron mejoras.

Al llegar el cuarto y último bimestre, y en concordancia con el Reglamento Interno y el contrato de matrícula —que estipula claramente que el mal comportamiento puede llevar a la no renovación de vacante—, se emitió una carta comunicando la cancelación de la matrícula para el año siguiente.

Los padres intentaron todo para que el colegio reconsiderara su decisión, pero las faltas reiteradas y el malestar generalizado de la comunidad educativa hicieron inviable un cambio de resolución. Como último recurso, enviaron una carta titulada significativamente: ‘Carta de Redención’.

En mis 38 años de vida educativa, es la primera vez que encuentro un documento con ese título.

¿Qué significa realmente ‘redención’? Aunque suene a un término religioso, tiene interpretaciones más amplias: liberarse de algo que oprime, reparar un daño, corregir un error o superar una etapa difícil para reconstruirse interiormente. En esencia, es recuperar valor, dignidad y humanidad.

Los padres sabían que era su último intento, pero no parecieron reflexionar en que a lo largo del año —y quizás en los años previos— faltó acompañamiento, límites y formación en casa.

El estudiante, ya en los días finales, buscó acercarse a los directivos para pedir una oportunidad. Ofreció reconciliarse con sus compañeros, reparar los daños y transformar su vida. Sin embargo, la carta fue tardía frente a una conducta reiterada.

La palabra ‘redención’, en contexto educativo, habla de una segunda oportunidad, un renacer, un cambio verdadero. Pero la escuela también debe ser consciente de sus límites. La dirección no desestimó la carta por falta de humanidad, sino por la reiterada afectación a la convivencia y la seguridad de la comunidad educativa.

Quienes amamos este hermoso ministerio educativo creemos firmemente que educar es dar nuevas oportunidades incluso cuando otros ya no esperan nada. Educar es apostar por el cambio posible. Pero educar también es fijar límites, porque sin límites no hay formación.

Desde una mirada de redención pedagógica, el reto es enfrentar la falta salvando a la persona; sostener al que se equivoca sin justificar su error; no abandonar a ningún estudiante, pero tampoco abandonar a los demás en nombre de uno solo; rescatar el valor humano incluso en los momentos difíciles; volver siempre a comenzar cuando ello sea formativo, seguro y justo.

Una escuela fraterna, respetuosa y comunicativa es, en sí misma, una escuela redentora: levanta, no hunde; reconstruye, no descarta.

¿Cuál es el deber ético de la escuela? Proteger a todos los estudiantes. Proteger a los docentes. Afirmar la autoridad institucional. Si no hay consecuencias claras, el mensaje sería: ‘todo se puede tolerar mientras pidas disculpas’. Eso destruye la cultura escolar.

La no renovación de matrícula no es un castigo, sino una medida pedagógica correctiva cuando el colegio ya no es el entorno adecuado para ese estudiante y se requiere un cambio de contexto que permita su reconstrucción.

La redención no significa continuar donde uno está, sino aprender, reconstruirse y crecer donde corresponda. Educar requiere firmeza, amor, límites y acompañamiento. Las consecuencias forman tanto como los premios.

Al final, el estudiante fue separado del colegio. ¿Fracaso escolar? No. Todo indica que fue, sobre todo, un fracaso familiar, porque un niño no se vuelve agresor de un día para otro; es producto de un abandono de límites y valores en el hogar.

La ‘Carta de Redención’ no fue simplemente un documento, sino un grito tardío de auxilio.

La escuela puede orientar, acompañar, sostener y corregir, pero no puede reemplazar la misión que corresponde a una familia presente y consciente.

Redención no es pedir otra oportunidad: es cambiar antes de perderla. 

Y si un colegio decide cerrar una puerta, quizá sea porque es tiempo de abrir otra distinta para empezar de nuevo, y que los padres retomen su misión. 

Porque la verdadera redención no ocurre en una carta… ocurre en la vida.

Firmeza de padre y ternura de madre: combinación perfecta para formar seres humanos extraordinarios.

Dios los bendice.

Marco Antonio Malca Delgado

Domingo 15 de febrero del 2026

22:23 pm


martes, 27 de enero de 2026

LAS PALABRAS Y FRASES MÁS USADAS

Soy peruano, amo a mi hermosa tierra de todas las sangres y deseo que algún día logre desarrollarse y convertirse en una nación pacífica, progresista, fraterna, trabajadora, ética y espiritualmente elevada.

Lo tenemos todo: recursos naturales, historia, música y folclor; además, contamos con una población mayoritariamente joven, lo cual es esperanzador. Esto no significa que los adultos o ancianos pasen a un segundo plano; por el contrario, ellos deben convertirse en el “ejemplo a seguir”, en referentes de superación, progreso y perseverancia. La juventud necesita modelos auténticos, seres humanos incansables con nobles principios y una moral incorruptible.

Desde que tengo uso de razón, he escuchado palabras y frases que parecen formar parte de la vida diaria de mi comunidad y de mi país. Algunas de ellas son:

Corrupción, coima, sicariato, violación, asesinato, abuso, discriminación, robo, estafa, soborno, peculado, condena, cárcel, machismo, conflicto, plagio, fraude, chisme, incompetente, incapaz, delincuente, crimen, desorden, caos, balacera, narcotraficante, golpista, etc.

¿No creen ustedes que escuchar constantemente estas expresiones —y muchas otras más de precario nivel cultural— ocasiona estrés, cansancio mental y una profunda frustración al ver a nuestra patria sumida en la negatividad, la corrupción y la ignorancia extrema?

¿Qué pasaría si buscamos los antónimos de estas palabras y, sobre todo, si intentamos ponerlos en práctica para generar una nueva sociedad, una nueva cultura?

Veamos sus antónimos:

  • Corrupción → honestidad, probidad, transparencia
  • Coima → honradez, integridad
  • Sicariato → respeto a la vida, pacifismo
  • Violación → consentimiento, respeto
  • Asesinato → protección de la vida, preservación
  • Abuso → trato digno, respeto
  • Discriminación → igualdad, inclusión
  • Robo → honestidad, propiedad legítima
  • Estafa → lealtad, transparencia
  • Soborno → ética, rectitud
  • Peculado → probidad administrativa, honradez pública
  • Condena → absolución
  • Cárcel → libertad
  • Machismo → igualdad de género, equidad
  • Conflicto → armonía, acuerdo
  • Plagio → originalidad, autoría propia
  • Fraude → honestidad, legalidad
  • Chisme → discreción, prudencia
  • Incompetente → competente, capaz
  • Incapaz → capaz, eficiente
  • Delincuente → ciudadano honesto, persona íntegra
  • Crimen → legalidad, justicia
  • Desorden → orden
  • Caos → organización, estabilidad
  • Balacera → paz, tranquilidad
  • Narcotraficante → ciudadano honrado, agente de la ley
  • Golpista → demócrata, constitucionalista

Imaginemos que, a pesar del ambiente negativo en el que vivimos, decidiéramos concentrarnos únicamente en los acontecimientos positivos que ocurren en nuestra patria y en nuestra sociedad.

¿Podríamos, poco a poco, cambiar nuestro entorno social y darnos una nueva oportunidad para prosperar como nación?

Pienso que sí. En la escuela —ese hermoso templo del saber por el que camino hace casi 39 años— observo con preocupación el ambiente “cargado”, “tenso”, “ansioso” que los alumnos traen desde sus hogares y comunidades. Llegar al colegio para recibir “lo mismo” es un grave error.

Por esta razón, hoy más que nunca, la escuela se ha convertido en el único lugar donde los estudiantes pueden sentirse queridos, valorados, escuchados, aconsejados. Y entre nuestras múltiples funciones, los docentes somos ahora una de las más grandes fuentes de inspiración y superación personal para nuestros alumnos.

Todos los peruanos adultos debemos unirnos y llevar a cabo una gran cruzada nacional para construir una nueva cultura, enfocada únicamente en los dones, talentos y valores de quienes nos rodean. Los medios de comunicación, por su parte, deben abstenerse de seguir alimentando la mente colectiva con crímenes, violaciones o programas de chismes que degradan la sensibilidad social.

El Perú no cambiará por decreto, ni por un discurso, ni por un gobierno. Cambiará cuando cada uno de nosotros decida ser la luz que falta, el ejemplo que escasea y la esperanza que muchos ya no encuentran. El verdadero progreso empieza cuando elegimos nuevas palabras para reinventar nuestra historia, nuevas acciones para dignificar nuestra convivencia y nuevos valores para reconstruir nuestra identidad nacional.
Cambiar el país no es un sueño: es una responsabilidad compartida. Y empieza hoy, en cada gesto, en cada aula, en cada palabra.

Anhelo que algún día cercano la frase más hermosa que podamos escuchar sea:
“Los peruanos somos los mejores; vivimos en comunidad y nos preocupamos por quienes realmente nos necesitan.”

Que la palabra “Reconciliación” se convierta en realidad en una patria que clama por un cambio profundo y transformador.

Dios bendiga a mi amado Perú.

Marco Antonio Malca Delgado

Martes 27 de enero del 2026 



  

  

lunes, 19 de enero de 2026

EL "PLAN" TATIANA

“¡Director, cámbieme de salón!”, expresó Tatiana, una estudiante de 4.º año de secundaria, al inicio del año escolar 2025.

Conversa con tu tutora —le manifesté.
Ella respondió: “Mañana vendrán mis padres.”

Y así fue. Los padres de la joven estudiante llegaron y se entrevistaron con el director del colegio, quien les explicó que su hija no sería cambiada de aula. Ellos mostraron su molestia e insistieron en su pedido, afirmando que Tatiana era víctima de bullying en su salón.

El director y los miembros del equipo jerárquico sabían que Tatiana era una joven chispeante, vivaz, bromista, pero que había tenido conflictos en sus relaciones sociales con sus compañeros de promoción.

Ella exigía ser cambiada de aula porque en su nuevo salón de 4.º de secundaria no estaban sus “mejores amigas”, y no realmente por ser víctima de acoso.

Sus padres incluso calificaron la situación como “bullying por exclusión”, señalando que sus compañeros la ignoraban. Sin embargo, no consideraron que existieron circunstancias pasadas que generaron esa reacción de parte de los estudiantes.

Tatiana era una jovencita risueña, que funcionaba en grupo, pero que manipulaba a sus compañeros para lograr sus cometidos; solía ponerles apodos de forma burlona. Esto llevó a que sus compañeros le aplicaran la conocida “ley del hielo”.

Sus padres interpusieron una denuncia ante la DREC, bajo los argumentos ya mencionados. Los representantes de la institución —un abogado y un psicólogo— llegaron al colegio para evaluar la situación. El Coordinador de Tutoría y Orientación Educativa demostró que a la alumna nadie la maltrataba ni psicológica ni emocionalmente. Aun así, los padres insistieron en que, si no se aceptaba cambiarla de aula, denunciarían al director y a la institución.

Señores, si cambian de aula a su hija estarán formando a una persona sin personalidad. Está comprobado que nadie la acosa ni le causa daño psicológico —expresó el director. Pero los padres persistieron en su desacuerdo.

Un día del mes de mayo, el director comentó al coordinador de Tutoría y Orientación Educativa que tenía un plan llamado “El Plan Tatiana Bermejo”. Explicó cuál sería la estrategia: darle a Tatiana la responsabilidad y el liderazgo de la campaña de ayuda a jóvenes en desventaja de salud psicológica y neurológica. Aunque el coordinador dudó un poco, el director logró que Tatiana aceptara el reto de ser líder principal de la campaña solidaria “Dar es Amar”.

Al inicio, la joven se sintió desubicada. El director conversó con varias estudiantes, pidiéndoles dejar atrás rivalidades e indisposiciones, y apoyar a Tatiana para que la actividad fuera trascendente.

El proyecto empezó a tomar forma. Llegaron donaciones de estudiantes de inicial, primaria y secundaria. Los alumnos de 4.º de secundaria olvidaron sus diferencias y trabajaron en equipo preparando números artísticos para el día de la entrega, realizada en julio, antes de Fiestas Patrias.

Tatiana se convirtió gradualmente en una joven lideresa ante sus compañeros. Olvidó por completo la idea de ser cambiada de aula y se dedicó a organizar esta hermosa actividad de proyección social para ser “la voz de los que no tienen voz”. Finalmente, no solo llevaron donaciones materiales: llevaron su presencia, su tiempo y su cariño. Entregaron lo mejor de sí mismos a niños que no tienen la bendición que Tatiana y sus compañeros sí poseen: una salud integral sana.

La directora del lugar visitado envió al colegio una carta de agradecimiento, resaltando el espíritu fraterno y solidario de los estudiantes de 4.º de secundaria, liderados por Tatiana, la misma joven que al inicio del año escolar exigía que la cambiaran de aula y cuyos padres apoyaban esa solicitud.

La reacción de la escuela fue profundamente formativa: vio el gran potencial de Tatiana y le encomendó un reto de magnitud, al cual ella respondió con humildad, perseverancia y un corazón noble.

A fines del año escolar 2025, el director ingresó al salón de Tatiana, saludó a todos sus compañeros y se acercó a ella:

Hola Tatiana, ¿ya ves que pudiste?
Ella respondió: “Gracias, director.”
Su sobria sonrisa emanaba paz.

Ese gracias es el premio que reciben los educadores cuando luchan para que sus alumnos cambien de actitud. Esa satisfacción profunda aparece cuando se sabe que se ha “rescatado” a una persona con potencial de liderazgo, capaz de reflexionar y transformar su comportamiento, demostrando su alta calidad humana y sensibilidad social.

Tatiana nos recuerda que cada estudiante es una historia en movimiento, un corazón que busca ser comprendido y un talento que espera una oportunidad para despertar. La educación, cuando se vive con amor y visión, convierte conflictos en posibilidades, temores en valentía y tropiezos en crecimiento.

Los educadores no solo formamos mentes: acompañamos almas que están aprendiendo a caminar por la vida. Y cuando un estudiante cambia, cuando descubre su luz y decide compartirla… entonces la esperanza se hace real.

Que Tatiana sea un símbolo de lo que la pedagogía del amor puede lograr. Un recordatorio de que, incluso en medio de la resistencia, la guía amorosa y firme puede transformar destinos.          

A la fecha, el director no ha conversado aún con los padres de Tatiana, pues desea saber qué opinan sobre el gran cambio que su hija ha logrado. También quisiera exhortarlos a prepararla para afrontar los retos de un mundo donde a veces hay injusticias, pero donde también debemos reconocer nuestros errores y crecer.

Gracias, Tatiana. Me siento feliz de haber colaborado en tu cambio.
Es solo el inicio: sigue floreciendo, sigue ayudando.

Marco Antonio Malca Delgado
Martes 19 de enero de 2026
23:04 p. m.


viernes, 16 de enero de 2026

EL PESCADOR Y EL MAESTRO

Los primeros días de enero fueron de envío espiritual, propósitos y esperanza de un nuevo despertar.

Contemplaba el inmenso mar, ese divino charco de agua viva que se mueve siempre, que da acogida a seres vivos de diversos tamaños y especies, y también a nosotros, los humanos, especialmente a los pescadores, que se transportan en botes pequeños o en lanchas de amplio tamaño, tipo bolicheras, para extraer especies marinas y vivir decorosamente con sus familias.

Observé a dos pescadores en una lancha pequeña, relativamente cerca a la orilla, y estaban extendiendo sus redes a fin de tener una pesca masiva. Mentalmente retorné a la escuela y recordé a mis alumnos de las diferentes zonas donde llevé mis conocimientos y las "redes de cultura". Y es que mi trabajo es y será tan parecido al de un pescador, y existe una sencilla razón: las redes del pescador llevan el alimento a los humanos, y las redes del maestro hacen que se conviertan en "pescadores de hombres nuevos", ya que son redes de cultura y de esperanza para forjar mejores seres humanos por un mundo mejor.

Mientras la lancha avanzaba, acerqué el zoom de mi celular y observé que ambos pescadores estaban sonrientes. Me imagino que habían tirado sus redes en una zona donde habían detectado peces, pero para extraerlos primero debieron navegar, observar, enfrentarse a las corrientes marinas hasta que lograron extender las redes en zona de fecundidad marina. Y es increíblemente parecido a la labor de nosotros los maestros, ya que antes de "pescar", es decir, "culturizar" a nuestros alumnos, debemos conocerlos, cuidarlos, respetarlos y motivarlos. Y así, poco a poco, paso a paso, iremos preparando esas nuevas generaciones de "viajeros culturales", esos que algún día serán capaces también de extender sus redes y harán lo mismo que hicieron con ellos: culturizar a las personas que más aman y a comunidades que necesiten de un maestro y guía para formar nuevos líderes —no seguidores— capaces de extender sus redes y "pescar intelectuales" que naden a favor de la paz y la armonía en el mundo.

Ya son las 12:14 de la madrugada y me iré a descansar.

Retomé estas líneas hoy viernes 16 de enero, recordando las expresiones del gran maestro Jesucristo, cuando le dijo a Pedro, el pescador: "Ven, sígueme, y te haré pescadores de hombres". Maravillosa invitación de uno de los hombres más extraordinarios de la historia, ese cuya "Pedagogía del Amor" no la entendemos ni en la mitad de su real significado, y que nos invita a los seres humanos del siglo XXI a ser "maestros pescadores", que nuestras redes sean armas de inspiración cultural, que esas mismas redes nos "capturen" y contagien de cultura, y que ofrezcamos a la humanidad nuestras mejores enseñanzas y buen ejemplo, a fin de generar nuevos "pescadores culturales" llamados maestros. 

Gracias, amigos pescadores, porque de su hermosa y sencilla labor obtuve tantas enseñanzas, esa misma que ustedes saben transmitir a través de su sencillez y fortaleza.

Quiero ser pescador de seres humanos y transmitirles mis enseñanzas, fe y esperanza de un mundo mejor.

Porque el mundo necesita manos que recojan, voces que guíen y almas que iluminen, tu misión como maestro-pescador es más valiosa que nunca. Cada alumno que tocas con cultura, esperanza y ternura es un nuevo navegante en este océano humano que busca rumbo. Que nunca falte en ti la fuerza para seguir lanzando tus redes, ni la fe para confiar en que siempre habrá corazones dispuestos a recibirlas. Educar es un acto de amor, y amar es siempre el inicio de un milagro.

Quiero extender mi red de conocimientos a todo el que necesite de mi asistencia. Lo haré con todo mi corazón, cumpliendo esta hermosa misión que la vida y el universo me dio.

Dios los bendice siempre 

Marco Antonio Malca Delgado

Sábado 17 de enero del 2026

00:40 a. m.

 

  

 

martes, 13 de enero de 2026

TODO SIGUE IGUAL

Hola papá, te cuento que todo sigue igual...

Tu habitación está ventilada, y tu energía está presente

Tu ropa está en buenas manos, y tengo algunas prendas tuyas...

Las uso con amor y prolongo tu existencia

Hola mamá,  tu corazón vive junto al mío

Y late fuerte, como me enseñaste a afrontar la vida

A veces contemplo fotos tuyas, y sonrío

dando gracias a Dios por tu vida y bondad

Todo sigue igual

El mundo sigue en guerra, la tierra sigue temblando

Los maestros seguimos enseñando, así el mundo

No comprenda el legado que vamos dejando...

Hola hermano Ludolfo, recuerdo que una vez te vi

orando de rodillas, pero no era cualquier oración

orabas a Dios, ese Dios que conquistó tu gran corazón

Todo sigue igual, pero tus enseñanzas no se olvidarán.

Efraín, el hospital del niño sigue triste

ya que hay criaturas internadas con mucho dolor

ese dolor que sentí yo, cuando teresita, nuestra enfermera

me contó que te fuiste con Dios...

Todo sigue igual:

La tierra sigue girando y todos seguimos viajando

Las monjas y los curas siguen orando arrodillados, 

aunque la gente va perdiendo la fe en ellos

Porque la frialdad de las escrituras no llegan al corazón

que claman ayuda por la pobreza extrema ,

en un mundo que si invierte en armas y atropellos,

pero poco en amor y felicidad.  

Las cosas bellas también siguen igual:

Hay árboles que nos dan vida y descontaminan las ciudades

Hay paisajes de la costa, sierra y selva que parecen el paraíso

que Dios nos prometió, y que dio como adelanto para tan sólo

imaginar estar delante del paraíso de verdad. 

Hay gente buena que tiende la mano a los que necesitan

amor, compañía y asistencia, niños que saben cantar

Jóvenes que ayudan a los ancianos a caminar tranquilos

maestros que dan la vida por sus alumnos.

Gente honrada, digna y noble, que trabajan duro

para llevar el pan de cada día en la mesa del hogar

Todo sigue igual:

Hay recién nacidos y recién fallecidos,

Hay sol radiante y tenemos luna llena  

Viajo en avión, manejo mi auto, salgo a trotar

Todo sigue igual

Aunque el mundo sea cada vez más egoísta, 

pido a Dios me ayude a dar el corazón   

en mi diario caminar.

Marco Antonio Malca Delgado

Martes 13 de enero del 2026

17: 01 pm

 


 



  


martes, 30 de diciembre de 2025

UN AÑO QUE SE VA

Cada año que culmina siento el horizonte más cercano; veo el sol más radiante, y sus lenguas de fuego me recuerdan la pasión ardiente que siento por la educación.

Recuerdo cuando mis padres nos dejaban en casa, siendo pequeños, bajo el cuidado de mi abuelito Goyo o algún familiar cercano. Más tarde, cuando crecimos, ellos se quedaban con nosotros y recibíamos el Año Nuevo con alegría.

No soy fiestero, pero me alegra ver cómo otros disfrutan, bailan y cantan. Creo que lo mío es el profundo amor por la naturaleza y la búsqueda de conocerme y conocer a los demás desde el espíritu, sereno a pesar de los dolores o angustias que pudiera tener.

Este año 2025 que se va me deja el gran dolor de la partida de mi padre, pero también la gratitud hacia el Dios de mi fe por haberme regalado a un buen hombre como primer educador, junto a mi madre.

He vivido momentos sentidos y retadores; he ayudado a quienes más quiero sin interés alguno, solo con el deseo de verlos tranquilos, queridos y apreciados.

Algo que marcó mi corazón fue la oportunidad de cargar las andas del Señor de los Milagros en Lima. Aunque tengo claro que es un signo de fe, sentí el dolor de la gente que acompañaba su recorrido y comprendí mucho más el sentido de la existencia humana y la creencia en un Dios que fue humano y es espíritu. Nos entregamos en oración porque somos tan pequeños ante la creación que debemos buscar equilibrio emocional a través del crecimiento en la fe.

Este nuevo año 2026 marcará una década más de vida para mí, y siento que el tiempo pasó demasiado rápido. A partir de mañana viviré más como una tortuga sabia, caminando paso a paso para lograr claridad en medio de las tormentas, buscando el verdadero sentido de la vida a través del silencio.

Trabajé honradamente y compartí mi esfuerzo. Floté en el aire dejando mi vida en manos de un piloto y su tripulación; miré la tierra desde arriba y vi, una vez más, que los humanos somos muy pequeños, pero al mismo tiempo podemos ser grandes a través de nuestras buenas acciones.

Sentí soledad y lejanía, pero no cambié mi carta de navegación vital. Me sentí triste, pero doné mi sangre, roja como la intensidad de mis acciones, como mi pasión por la música, como la flor que adornaba el jardín de mamá.

Cada año que termina no es solo tiempo que se va, es vida que se transforma. Hoy cierro un ciclo con gratitud y esperanza, porque aprendí que la existencia no se mide por lo que poseemos, sino por lo que entregamos.

El dolor nos recuerda que somos humanos, pero la fe nos eleva para seguir caminando.

Que el 2026 sea un tiempo para amar más, servir más y vivir con la certeza de que cada paso, por pequeño que parezca, nos acerca al propósito eterno. 

Bienvenido 2026, sé que será el mejor año de mi existir.

Marco Antonio Malca Delgado
31 de diciembre del 2025
00:40 a.m.