viernes, 16 de enero de 2026

EL PESCADOR Y EL MAESTRO

Los primeros días de enero fueron de envío espiritual, propósitos y esperanza de un nuevo despertar.

Contemplaba el inmenso mar, ese divino charco de agua viva que se mueve siempre, que da acogida a seres vivos de diversos tamaños y especies, y también a nosotros, los humanos, especialmente a los pescadores, que se transportan en botes pequeños o en lanchas de amplio tamaño, tipo bolicheras, para extraer especies marinas y vivir decorosamente con sus familias.

Observé a dos pescadores en una lancha pequeña, relativamente cerca a la orilla, y estaban extendiendo sus redes a fin de tener una pesca masiva. Mentalmente retorné a la escuela y recordé a mis alumnos de las diferentes zonas donde llevé mis conocimientos y las "redes de cultura". Y es que mi trabajo es y será tan parecido al de un pescador, y existe una sencilla razón: las redes del pescador llevan el alimento a los humanos, y las redes del maestro hacen que se conviertan en "pescadores de hombres nuevos", ya que son redes de cultura y de esperanza para forjar mejores seres humanos por un mundo mejor.

Mientras la lancha avanzaba, acerqué el zoom de mi celular y observé que ambos pescadores estaban sonrientes. Me imagino que habían tirado sus redes en una zona donde habían detectado peces, pero para extraerlos primero debieron navegar, observar, enfrentarse a las corrientes marinas hasta que lograron extender las redes en zona de fecundidad marina. Y es increíblemente parecido a la labor de nosotros los maestros, ya que antes de "pescar", es decir, "culturizar" a nuestros alumnos, debemos conocerlos, cuidarlos, respetarlos y motivarlos. Y así, poco a poco, paso a paso, iremos preparando esas nuevas generaciones de "viajeros culturales", esos que algún día serán capaces también de extender sus redes y harán lo mismo que hicieron con ellos: culturizar a las personas que más aman y a comunidades que necesiten de un maestro y guía para formar nuevos líderes —no seguidores— capaces de extender sus redes y "pescar intelectuales" que naden a favor de la paz y la armonía en el mundo.

Ya son las 12:14 de la madrugada y me iré a descansar.

Retomé estas líneas hoy viernes 16 de enero, recordando las expresiones del gran maestro Jesucristo, cuando le dijo a Pedro, el pescador: "Ven, sígueme, y te haré pescadores de hombres". Maravillosa invitación de uno de los hombres más extraordinarios de la historia, ese cuya "Pedagogía del Amor" no la entendemos ni en la mitad de su real significado, y que nos invita a los seres humanos del siglo XXI a ser "maestros pescadores", que nuestras redes sean armas de inspiración cultural, que esas mismas redes nos "capturen" y contagien de cultura, y que ofrezcamos a la humanidad nuestras mejores enseñanzas y buen ejemplo, a fin de generar nuevos "pescadores culturales" llamados maestros. 

Gracias, amigos pescadores, porque de su hermosa y sencilla labor obtuve tantas enseñanzas, esa misma que ustedes saben transmitir a través de su sencillez y fortaleza.

Quiero ser pescador de seres humanos y transmitirles mis enseñanzas, fe y esperanza de un mundo mejor.

Porque el mundo necesita manos que recojan, voces que guíen y almas que iluminen, tu misión como maestro-pescador es más valiosa que nunca. Cada alumno que tocas con cultura, esperanza y ternura es un nuevo navegante en este océano humano que busca rumbo. Que nunca falte en ti la fuerza para seguir lanzando tus redes, ni la fe para confiar en que siempre habrá corazones dispuestos a recibirlas. Educar es un acto de amor, y amar es siempre el inicio de un milagro.

Quiero extender mi red de conocimientos a todo el que necesite de mi asistencia. Lo haré con todo mi corazón, cumpliendo esta hermosa misión que la vida y el universo me dio.

Dios los bendice siempre 

Marco Antonio Malca Delgado

Sábado 17 de enero del 2026

00:40 a. m.

 

  

 

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