jueves, 14 de mayo de 2026

EMAÚS

Después de Semana Santa, específicamente del domingo de Resurrección, se produjeron hechos históricos que están escritos en la Biblia, en el Nuevo Testamento.

Como es “natural”, los discípulos de Jesús estaban muy tristes, ya que su maestro, su líder, su modelo a seguir, había tenido muerte de cruz, previo atropello emocional, maltrato y tortura despiadada.

Dos de ellos estaban caminando hacia Emaús, una pequeña comunidad a más de veinte kilómetros de Jerusalén, localidad donde había muerto uno de los hombres más trascendentes de la humanidad.

Mientras caminaban, comentaban acongojados todo lo acontecido con su rabí, y en eso se acerca una persona, los saluda y les pregunta:
—¿Qué pasó allá, en Jerusalén?

—¿Es que no sabes lo que ha sucedido? ¡Todo el mundo lo sabe! ¡Nuestro maestro murió injustamente, clavado en una cruz!

Y el desconocido les dijo que no sabía nada, que no se había enterado, y les pidió a los discípulos que le narraran los hechos. Y así fue…

En el trayecto de varios kilómetros, el desconocido agradeció a los discípulos por la sensible plática sobre la muerte de su maestro y se despidió; pero ellos, al ver que anochecía, lo invitaron a alojarse con ellos, a lo cual el desconocido aceptó.

Cuando iban a orar antes de cenar, lo invitaron a bendecir los alimentos, a lo cual accedió con gentileza.

Al partir el pan y agradecer a Dios, se llevaron una gran sorpresa, una gran emoción, ya que tan solo por ese detalle se dieron cuenta de que el forastero era su maestro, aquel que había muerto en la cruz.

Creas o no en este pasaje bíblico, lo cierto es que muchos discípulos olvidan rápidamente las enseñanzas de su maestro; y, en este caso, habían compartido con él más de tres años: habían orado juntos, escuchado sus enseñanzas a través de parábolas, bendecido los alimentos, curado enfermos, echado redes al mar y sacado muchos pescados; habían escuchado su voz y se habían inspirado a ser mejores seres humanos cada día.

Ahora, traigo la ruta de Emaús al siglo XXI, y pienso en aquellos niños, jóvenes y adultos que han recibido las más hermosas lecciones de amor de sus padres y de sus maestros en la escuela, pero que las olvidan, y solo cuando se sienten acongojados ante algún suceso adverso, retroceden en el tiempo para acordarse de su maestro, al cual recuerdan por las lecciones de vida que dejaron en ellos. Y, habiéndolos tenido tan cerca en algún momento, no supieron valorarlos; pero, al recordar que compartieron lo mejor de ellos en su cultura y educación, se conmueven y nuevamente se comprometen a compartir lo aprendido, tal cual compartimos la mesa al partir el pan.

“Emaús” es la ruta por donde caminamos en el día a día, y en ese viaje vamos a conocer, compartir y aprender de muchas personas buenas que desearán lo mejor para nosotros; pero también conoceremos a seres humanos con diferentes estilos de crianza, cultura y hábitos, que nos pueden llevar a la gloria o a la desgracia.

Ojalá nunca tengamos que esperar la ausencia, el dolor o la noche para reconocer a quienes caminan a nuestro lado. Que nuestros ojos aprendan a ver en vida, que nuestro corazón aprenda a agradecer a tiempo, y que nuestras manos no se cansen de compartir el pan, la palabra y el amor.

Porque quizá —sin darnos cuenta— Jesús sigue caminando a nuestro lado en cada maestro, en cada gesto noble, en cada alma buena que se cruza en nuestro camino.

Y ojalá que, cuando la vida nos invite a partir el pan, no solo lo hagamos con las manos… sino también con el alma despierta. 

En el “Emaús” de mi vida sigo caminando, y sin darme cuenta se cruzaron en mi camino verdaderos “maestros de la vida” que no supe valorar por mi falta de experiencia; pero, con el transcurrir del tiempo y de la vida, los recuerdo con gratitud e inmenso amor, porque a través de sus buenos ejemplos y sabiduría me inspiraron a justificar mi existencia haciendo el bien.

Deseo que el “Emaús” de tu vida viaje con los mejores maestros, para que sigas siendo un ser de luz.

Gracias, Jesús de Emaús.

Marco Antonio Malca Delgado
Jueves 14 de mayo de 2026
23:09 p. m.


       

    

       

 

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