jueves, 12 de marzo de 2026

CARTA REFLEXIVA A MIS ALUMNOS

MUY QUERIDOS ESTUDIANTES DEL NIVEL SECUNDARIA:

Han pasado cuarenta y seis años desde que nuestro país retornó a la democracia, y quienes somos mayores que ustedes vemos con profunda preocupación que, como sociedad, aún no hemos logrado superar retos que arrastramos desde hace décadas, incluso siglos. No sólo enfrentamos la falta de recursos energéticos por la rotura de una tubería de gas que ha paralizado parcialmente al Perú; enfrentamos, sobre todo, una falta de solidaridad, de unidad y de compromiso real para construir una nueva patria.

Y ante esto, surge una pregunta fundamental: ¿Para qué venimos a estudiar si, desde mi propia mediocridad, soy capaz de indisponer a mis compañeros y romper la armonía del grupo?

Este domingo 8 de marzo celebramos el Día Internacional de la Mujer. Sin embargo, ¿Cómo es posible que entre algunas alumnas se generen conflictos, burlas, rivalidades o desprecios? ¿Acaso eso refleja el respeto que decimos defender?

¿De verdad nuestra única crisis es la falta de gas?
¿O es, más bien, la falta de carácter para convivir con respeto?
¿La falta de madurez para evitar peleas innecesarias?
¿La falta de fortaleza para enfrentar situaciones difíciles sin escapar?

Exigir cambios de aula simplemente porque “alguien no me cae bien” no demuestra personalidad; demuestra fragilidad. La verdadera personalidad se construye cuando uno es capaz de decir: “No permitiré que me falten el respeto y, si ocurre, me pondré firme y pediré ayuda inmediata en mi colegio.”

Debo preguntarles algo con total franqueza:
¿Cumplieron con ingresar a sus clases virtuales el lunes 9 y el martes 10 de marzo?
Porque antes de hablar de transformar el país, debemos preguntarnos si somos capaces de cumplir con lo mínimo: nuestras obligaciones diarias.

Entonces, ¿Qué debemos hacer para convertirnos en protagonistas de la gran transformación que el Perú necesita?

— Cumplir con nuestros deberes.
— Respetar las normas de nuestros hogares y de nuestro colegio.
— Brindar un trato fraterno a cada compañero, sin excepción.
— Mantener una conducta intachable en la calle.
— Ser dignos representantes de nuestros apellidos y de su historia familiar.

La patria no se construye con discursos, sino con actitudes. No se construye con quejas, sino con acciones. No se construye con excusas, sino con carácter.

Queridos estudiantes, la pregunta no es qué país heredarán, sino qué país están dispuestos a construir desde hoy. No esperen a ser adultos para empezar a cambiar el Perú: empiecen aquí, ahora, hoy, en su aula, en su casa, en su forma de tratar a los demás.

Cada uno de ustedes tiene un enorme potencial. Pero el potencial sin disciplina se desperdicia; el talento sin valores se corrompe; y la inteligencia sin empatía destruye.
El Perú necesita jóvenes valientes, responsables y solidarios. Y ustedes pueden ser parte de esa generación que transforme la historia o parte de aquella que la deje pasar.

La decisión es suya.
¿Van a ser espectadores… o protagonistas?
¿Van a ser problema… o solución?
¿Van a dejar excusas… o van a dejar huella?

La patria los está mirando.
Nosotros también.
Y, sobre todo, ustedes mismos deberían mirarse y responder:
¿Qué versión de mí quiero regalarle al Perú?

Con sincero afecto:

MARCO ANTONIO MALCA DELGADO

                  DIRECTOR

 

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