Porque respiro sin parar desde que nací,
Por las veces que me bañé en el mar
y contemplé los atardeceres
de los veranos de mi niñez.
Por la gracia de escribir un poema de amor,
ese inmenso amor
en el que hasta mi sangre participó.
Por el golpe suave que recibí ayer,
cuando aparentemente no había nadie,
y que, sin embargo, me llenó de luz.
Por mis anhelos y deseos,
que sé que se cumplirán, porque escrito está.
Porque mi libro del amor
tiene instrucciones de cambio,
y en mis sueños volé
cuando mi mente y mi corazón lo ordenaron.
Por todo ello: ¡Gracias, Vida!
Gracias, Vida, por el ayer, el hoy y el mañana,
Porque caí al abismo
y terminé ileso.
Por los trabajos que me dieron honra,
y por la dicha de contemplar
el firmamento gris
en las épocas de mi niñez.
Por todo ello: ¡Gracias, Vida!
Hoy siento nada más que gratitud…
Nada me hace más feliz que sentirme útil,
y dar la mano al que necesite de mí,
aunque la respuesta sea triste
y rompa mi alma de dolor.
Gracias, universo divino,
por darme un lugar retador,
por la oportunidad de dar sin interés alguno
y encontrar sentido a mi existencia
en las aventuras del diario vivir.
Gracias, brisa marina,
por acariciarme el rostro.
Gracias, perritos negros y marrones,
por lanzarse a jugar conmigo.
Gracias, ave hermosa,
por cantarme una canción,
y por dejar grabada en mi corazón la frase:
“La vida nos espera a los dos”.
Gracias, Vida…
Aún sigo respirando…
Aún tengo que seguir caminando…
Marco Antonio Malca Delgado
Lunes, 08 de junio de 2026
23:08