sábado, 27 de junio de 2026

EL DÍA QUE ME VAYA

Será un día muy especial. Primero iré a la playa, para agradecer por mi vida frente al mar.

Luego sonreiré a cada niño que vea y le brindaré palabras de inspiración, para que transformen positivamente el mundo y luchen por hacerlo mejor.

El día que me vaya ,no sé si será hoy, mañana, pasado mañana, la próxima semana, en un mes o en muchos años, dejaré todo aquello que me fue prestado para vivir esta experiencia material: mi casa, mi auto, mis cuentas, mi título profesional, mis posgrados, mi ropa, mis libros, mi laptop, mis fotografías, mis premios, mis diplomas, mis memorias, incluso mis redes…
Y daré paso a otra etapa: esa donde seré energía; donde atravesaré el corazón de quienes quedaron en la tierra y amé profundamente, para recordarles que vivirán eternamente en mí, así como yo en ellos.

El día que me vaya, el mar me despedirá con una inmensa ola y me dirá:
"Ven a mí, camina hacia lo profundo",
y volveré a sentir ese rocío fresco que siempre me regaló paz.

El aire susurrará:
"Te vas, Marco Antonio, con esa ingenuidad hermosa: la de querer dejar un mundo en fraternidad. Pero ve en paz, porque diste el alma en las aulas que tanto amaste. Te vas como buen amigo, acompañado de mi aliento, hacia la eternidad."

Mi ángel de la guarda me prometió recorrer el mundo antes de presentarme ante Dios.
Yo le pedí que lleváramos bombas de amor a los lugares donde hay guerra.

Y él me respondió:
"¿No te das cuenta de que ahora eres invisible? Ese pedido ya lo hiciste en tu vida humana. Si no lo comprendieron, seguirán matándose sin reconocer su error. Ya cumpliste, maestro. Tu misión fue bella. Ya floreciste."

Entonces le supliqué:
Posterguemos mi partida… Dame otra oportunidad. Dile a Dios que aún tengo mucho por hacer, que quiero dejar un mundo mejor, con menos guerra, menos odio y menos vanidad.

Y él, conmovido, me dijo:
"Yo solo soy tu ángel… no soy Dios. Debo llevarte ante Él. Sé de tu bondad… no me hagas sufrir."

Entonces desperté… y recordé que aún estaba escribiendo estas líneas.
Que sigo vivo.
Que aún siento el aire y el rocío del mar.
Que todo esto ha sido solo una anticipación, un ensayo del viaje hacia la eternidad.

Pero ese día, frente al mar, mi ángel me advirtió:
"Por pensar tanto en el día de tu partida, Dios se ha inquietado."

Y añadió, con una leve sonrisa:
"Como consecuencia, tu fecha ha sido modificada… vivirás medio siglo más."

Y continuó:
"Pero cuando llegue el momento, deberás rendir cuentas con rigor. Verás tu historia, y se medirá si ayudaste a dejar un mundo más humano: si hay más sonrisas, más paz, más amor. Si no es así, muchos deberán orar por ti antes de tu regreso definitivo a ese misterio espiritual del que un día partiste… cuando fuiste depositado en el vientre de tu inolvidable madre."

Y así sigo viviendo, consciente de que mi pasaje de retorno fue marcado desde el día en que nací.

Sigo viviendo para servir.
Para tender la mano al herido, al ciego, al confundido… incluso al que ha errado gravemente, con la esperanza de que también pueda transformarse.

Porque todo lo que hice ,y todo lo que aún hago, no fue para mí, sino para mis semejantes.

Si alguna huella dejé en este mundo, que sea una huella de bien.
Si alguna palabra mía perdura, que sea para levantar al caído.
Y si algo de mí permanece cuando ya no esté,
que no sea mi nombre… sino el amor que fui capaz de sembrar.

Al final:

"la vida solo tiene sentido cuando se vive para servir a la humanidad".    

El día que me vaya, antes del último aliento, gritaré con toda mi alma:

¡Valió la pena vivir soñando… y ver que algunos sueños se hicieron realidad!

Gracias, Dios de mi fe.

Marco Antonio Malca Delgado

Sábado 27 de junio del 2026

15:57 pm

  


 

  

      

 

         

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