Hoy, al despertar por la mañana,
Tuve la visita de mi ángel guardián:
¡Levántate, marinero!
¡Ya es hora de navegar!
¡Mis remos se rompieron
y no tengo cómo avanzar!
La mar estuvo furiosa
y me dejó sin timones en altamar.
Pero mi ángel me miró sonriente y dijo:
¿Cómo avanzaste sin timones,
si ya no tenías remos
a causa del altamar?
¿Piensas que no me di cuenta
de que nadaste?
¿Que estás completamente exhausto?
¡Usaste tus mejores remos,
hechos de músculos y huesos,
recibiendo órdenes
de tu mente y corazón!
Y llegaste bien a la orilla,
después del vendaval
que cedió ante tu honor.
Yo estuve ahí, contigo,
y no permití que te ahogues.
¡Vamos, marinero valiente!
¡Sigue remando!
¡Sigue nadando!
¡Así vayas contra la corriente!
¡Después de la tormenta
vuelve la calma!
Y finalmente,
mi ángel emprendió vuelo eterno...
No sin antes recordarme
que algún día
nadaré hacia el cielo...
Y se fue sonriendo...
dejándome solo con el viento.
Dios los bendice.
Marco Antonio Malca Delgado
Domingo 12 de julio del 2026
20:39 pm
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