domingo, 19 de julio de 2026

EL MANUSCRITO DEL ESCRITOR

Hoy estoy pensando en lo retador que resulta escribir a mano. Mientras lo hago, siento que los músculos de mi mano derecha, con la que escribo, y los de mi brazo se han endurecido.

¿Qué debo hacer para recuperar mi letra, esa que ahora pareciera tener que dibujar?

O, siendo simplista, podría decir:

"¡Qué importa! ¡A nadie le importa mi letra! Además, ahora todos tienen una letra horrorosa".

Pero si pienso de esa manera, seguiré sumido en la mediocridad.

Entonces, ¡manos a la obra!

Recuperaré mi escritura manuscrita. Aunque, para ser honesto, nunca tendré una letra especialmente bella; me costó desde niño lograr una buena caligrafía.

Recuerdo la letra de mi padre. Era legible, elegante y respetuosa de cada signo de puntuación. También recuerdo el manuscrito de mi amada madre. Su letra era clásica, de molde, antigua; sin embargo, transmitía claridad y serenidad.

Cuánto añoro ahora aquellas cartas que me enviaba cuando viajaba. Algunas tardaban hasta quince días en llegar. Lo que más valoro no es solamente el papel o la tinta, sino el tiempo que ella dedicaba a pensar cada palabra que me escribía. Y aunque aquellas cartas ya no estén entre mis manos, sus mensajes permanecen grabados para siempre en mi mente y en mi corazón.

¿Por qué el manuscrito se ha perdido?

¿Qué debo hacer para volver a escribir bonito?

Algunos especialistas sostienen que la buena letra se ha deteriorado porque hoy una gran parte de las personas escribe principalmente mediante teclados. Los músculos de las manos y de los brazos trabajan de manera diferente y, con el tiempo, pueden perder la flexibilidad que requiere la escritura manuscrita. Por ello, cuando intentamos volver a escribir a mano, solemos hacerlo con lentitud, sentimos molestias e incluso experimentamos pequeños calambres debido a la rigidez muscular.

¿Cómo podemos solucionarlo?

Masajeando suavemente los dedos, las muñecas y los brazos. También dedicando algunos minutos cada día a escribir en un cuaderno, una agenda personal o un diario.

En lo personal, trataré de escribir de manera manuscrita todos los días de mi vida. Creo que será una buena decisión, porque ayudaré a que mi cerebro trabaje más intensamente y ordene a mi mano reproducir las ideas que nacen en la materia gris.

Escribiré cartas de motivación para mis compañeros de trabajo, poemas y artículos educativos.

Escribiré a mano la historia de mi vida junto al mar, ese inmenso ser viviente que me enseñó a amar más a mi Dios y a la libertad.

Te invito a que también escribas a mano.

Regresemos al hermoso hábito de redactar una carta para nuestro padre, nuestra madre, nuestros hermanos o nuestros abuelos. Quizá un día puedas decirles:

"Volví a escribir a mano porque los mensajes más hermosos nacen bajo la inspiración del cerebro y del corazón; la mano solamente reproduce ese milagro de amor".

Finalmente, comprendí que no solo tengo dos manos para escribir artículos y poemas. También tengo dos manos para sostenerte cuando necesites de mí.

Ese será mi mejor manuscrito, porque quedará escrito en lo más profundo de tu corazón.

Hoy iba a llorar y decidí escribir.

Las lágrimas quedaron plasmadas en hermosos mensajes del corazón.

Dios los bendice siempre.

Marco Antonio Malca Delgado
19 de julio de 2026
02:21 am

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