El presente año 2026, marca un hito trascendente en la historia de mi vida.
Nací el siglo pasado, en el mes de la madre, el mundo se estaba preparando para presenciar el mundial de fútbol organizado por Inglaterra, corría el año 1966.
La divinidad me envió al vientre de mamá Miriam, en un bello país llamado Perú, quién junto a Roberto, su compañero de vida, cuidaron de mi desde la gestación, la cual siento fue muy sensible, ya que así soy yo.
Nací un día martes, en una modesta quinta del distrito joven de Jesús María, frente al parque San José y su iglesia estilo Gótica, eran años diferentes a los de hoy, los días parecían muy largos, y las noches una eternidad.
Los televisores eran en blanco y negro y sólo habían tres canales nacionales de emisión de programas, como olvidar a Ultraman, Leoncio el león y Tristón, el hombre de acero, fantasmagórico y el doctor cero, los programas del tío Johnny y Yola Polastri, las fiestas navideñas, donde habían publicaciones que decía: "No hay navidad sin Jesús", mi primera escuela en el colegio "Santa María de Fátima", a los 5 años de edad, cuando a las aulas de inicial les decían "Kindergarten", palabra del idioma alemán que significa "jardín de niños".
Pasaron los años y nos mudamos a un edificio en la avenida Brasil del mismo distrito, donde viví hasta los 13 años de edad, y en el año 1979 mis padres con gran esfuerzo compraron su casa propia.
No quiero extenderme más sino tendría que redactar una novela de mi vida con varios capítulos, pero si deseo compartir que aconteció en mi vida desde que cumplí 50 años, hace 10 años, y que me falta por hacer.
El año 2016 cumplí 50 años, el inicio de una década nueva, fue el transcurrir de medio siglo de vida, donde tuve que afrontar diversos retos, es la década en que mis padres partieron para siempre, y aunque ya soy mayor, los extraño y siento su ausencia, pero busco siempre recordarlos con alegría y gratitud.
Pasé diferentes retos, logros y cambios, los cuales aún continúan, y tengo como gran paso refundar mi estilo de vida, incluyendo lo familiar, así como buscar ayudar con afecto y amor a mis semejantes, viajar, cantar, reír, caminar, trotar, correr, meditar, agradecer.
Hoy veo mi futuro como un gran reto de amor profundo, donde deseo seguir preparándome para poder cumplir mi misión, ayudar a todo el que necesite de mi, y aprender de todas las personas que conozco y conoceré.
A lo largo de mi vida he pasado por diversas experiencias, algunas hermosas y otras marcadas por la tristeza, atropello y abuso, pero creo que todas me han servido para poder seguir adelante, y no tener miedo al futuro.
Creo en el espíritu santo, el mismo que me acompaña desde que tengo uso de razón, que siento cada día al agradecer el nuevo amanecer, y que estoy seguro guiará mis pasos hasta el último día de esta mi experiencia humana.
Me gusta mucho escribir, he redactado poemas de amor, he soñado que pasé a la otra dimensión, me hicieron cosquillas desde el más allá, fui a visitar a mi padre a su zona y no lo pude tocar, estaba con el rostro limpio, también soñé con mamá, ambos sueños en este mi inolvidable mes de mayo.
Este mes recordé la primera vez que ingresé a un aula hace 39 años, y sigo en esa hermosa ruta de dejar un mundo mejor a través de otros seres humanos, anhelo dejar esa humilde huella en esta misión de vida.
Mi corazón sigue latiendo, sigue viajando, sigue explorando lugares nuevos cada día, aunque aún no entiende la real dimensión de la vida, intenta junto al cerebro justificar su existencia haciendo el bien, y vivir con alegría y propósito ardiente de dejar una hermosa y sencilla lección de vida.
Ya veo mi nuevo puerto, es el puerto número 6, aunque por la marea que me hace retroceder y avanzar, al parecer arribaré en 4 días, aunque a decir verdad no hubiera querido llegar aún, pero el tiempo no perdona, y me enseñó que todo viaje tiene un tiempo de duración, y que en cada puerto que haya visitado, se bajarán pasajeros e ingresarán nuevos, y esos nuevos son los que me acompañarán en mi vida hasta el horizonte y más allá.
Gracias por recibirme puerto 6, vísteme de nuevo por favor, celebra conmigo la vida, has que mi mente olvide el dolor, y se quede sólo con las alegrías y logros, esos por los cuales viviré con mucha mayor intensidad, sin mirar atrás, solo seguir sonriendo, seguir creando, seguir trabajando, seguir generando paz y fraternidad por siempre.
Gracias vida, gracias ángel de la guarda, gracias mi divino hacedor...
Marco Antonio Malca Delgado
31 de mayo de 1966
31 de mayo del 2026
Miércoles 27 de mayo del 2026
18:29 pm
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