domingo, 2 de agosto de 2020

LA PISCINA VACÍA

Estuve de visita en la casa de mi gran amigo Juan, no hace mucho tiempo... su casa es grande, con hermosas áreas verdes y una piscina que invita a darse un "chapuzón" cada vez que voy, sobre todo cuando sale un hermoso sol de verano.

En aquella ocasión encontré la piscina vacía, y al verla así, me permitía ver su real tamaño, su profundidad variable, sus losetas, su humedad, así como el ver que se necesita gran cantidad de agua para volver a llenarla, para que se vuelva a ver atractiva, para que sus movimientos ocasionados por el viento invite a ingresar y darse un baño reparador, flotar y sentirse volando, mirando el firmamento, jugar al hombre de la atlántida, relajarme, descansar.

Toda esta experiencia me llevó a pensar en mi vida, en los diferentes momentos que he vivido durante 54 años, en los cuales he venido "nadando" en la "piscina de mi existencia", sin parar, donde muchas veces he nadado alegre, y otras me he golpeado con el fondo, por no hacer bien una "maniobra" y chocar, por tener que parar porque me quedaba sin fuerzas, o por tener miedo cuando no tenía piso y debía flotar, sino me hundía.

El ver la piscina vacía me hizo reflexionar con profundidad sobre mi vida, y me hice una auto pregunta: ¿Cuántas veces en mi vida he vaciado el agua de mi piscina existencial  para permitir que ingresa agua nueva? ¿Cuántas veces sólo "recirculé" la piscina de mi vida pero seguí sin cambiar el agua? ¿Y el fondo se llenaba de fango el cual me hacía resbalar y ahogarme? ¿Y el agua se llenaba de "bichos" y cambiaba de un color transparente a uno turbio?

¿Será necesario vaciar la "piscina de mi vida" cada cierto tiempo? ¿O sólo debo "recircular" una y otra vez hasta que el motor se malogre?

Todo lo mencionado líneas arriba experimenté al ver la piscina de la casa de Juan, y compartí con él ese sentimiento, esa reflexión, la cual pareciera filosofía barata, pero que no deja de tener sentido y parecerse a nuestra propia vida, a nuestra propia existencia.

La piscina es nuestro cuerpo, su estructura tiene diferentes cimientos, que están basados en las sólidas bases que hayan puesto los que nos educaron desde que nacimos, el agua que llena la misma son nuestros valores, nuestras acciones buenas o malas, nuestros aciertos, nuestras pasiones, nuestras penas y alegrías, nuestras gracias y desgracias, nuestra gloria y nuestra derrota...sobre ella nadamos todos los días, bajo diferentes ritmos y estilos, el agua dentro de la piscina es como el espíritu en nuestro cuerpo, por lo tanto es necesario "vaciar" periódicamente el agua para no rebalsar la misma, para no permitir que se llene de fango y suciedad, para que ingrese agua nueva, que será vida nueva para nosotros.

A través de estas líneas, deseo compartir esta sencilla experiencia contigo, para pedirte que nades bien en tu piscina existencial, para que hagas un alto y veas el color de tus aguas, el color de tu espíritu, y si vez que tu piscina espiritual necesita vaciarse: ¡Hazlo de inmediato!... bota el agua turbia, y dale la bienvenida al agua nueva transparente, que te permitirá seguir nadando firme, viviendo intensamente en cada brazada, saliendo a flote cada vez que te zambullas.

Gracias buen amigo Juan, cada vez que voy a tu casa siempre regreso con una hermosa reflexión.

Dios los bendice.

Marco Antonio Malca Delgado
Lunes 03 de agosto del 2020
01:19 am 


   




 



lunes, 27 de julio de 2020

MI BANDERA ROJA Y BLANCA

"Esta es mi bandera, hermosa y querida, por ella la vida sabré yo rendir, es blanca y es roja, ostenta serena, fulgor de azucena y ardores de sol. ¡Saludemos compañeros, con canción altiva y franca, la bandera roja y blanca que es la enseña del Perú!"

Recordaba esta sentida letra de una canción dedicada a mi patria que cantaba cuando estudiaba primaria, estaba niño, y sólo pensaba en cosas de niños, y aceptaba todo lo que la escuela enseñaba, dentro de ella los cánticos y poemas dedicados a mi patria, el Perú, sobre todo antes y durante las celebraciones de fiestas patrias, en la década de los 70s, cuando gobernaban los militares, y de niño me fascinaban los desfiles castrenses y ver los tanques y aviones de guerra y soldados armados, y yo decía: ¡Qué poderoso es mi país! ¡Tenemos las mejores armas! ¡Somos los mejores!

Definitivamente, era sólo un pensamiento de un  niño ingenuo, que poco conocía la verdadera historia de nuestra patria, esa historia que está marcada por traiciones, robos, abusos, guerras perdidas, golpes de estado, traición a la patria y muchos otros actos negativos que nos han llevado a vivir en un hermoso país, pero dividido, engañado, y sometido a abusos en contra de sus habitantes.

Esa historia puede y debe cambiar, y para ello es necesario en primer lugar, establecer prioridades, una de ellas es educar e instruir a toda la población para formar ciudadanos competentes y con valores éticos, que construyan una nueva patria, donde ya no existan robos y abusos, para así construir una nueva historia, para un nuevo Perú que tanto necesita de la unión de sus habitantes.

La bandera de mi Perú tiene dos hermosos colores: rojo y blanco.

Rojo sangre, líquido vital que han derramado tantos valientes compatriotas para dejarnos un país libre, pero que aún falta renunciar a nuestros egoísmos para empezar a construir verdaderos lazos de fraternidad, enseñar al que no sabe, para que no abusen de su precaria cultura y preparación, obrar de buena fe, para generar un alto sentido de solidaridad en nuestra nación.

Blanco paz, pureza, símbolo de templanza, de reconciliación, de fe en un presente y un mañana mejor.

Los peruanos de hoy, estamos llamados a poner el corazón y nuestro mejor esfuerzo en construir una nueva patria, un nuevo Perú, donde no existan robos ni atropellos, ni violaciones a los derechos humanos, sino una nueva sociedad, amante de una vida fraterna y solidaria, donde reine una alta calidad humana y sensibilidad social.

Hoy rindo un homenaje a mi Perú, y me identifico con mi bandera roja y blanca, es la tierra de mis padres, del vals y la marinera, de Grau, Quiñones y Bolognesi, de Macchu Picchu y El Huascarán, de Chabuca Granda y Nicomedes Santa Cruz, de Javier Pérez de Cuellar y Jorge Basadre, de Felipe Pinglo Alva y Oscar Avilés...es mi tierra y tuya también.

Sobre mi pecho llevo tus colores, y te ofrezco mis buenas acciones, contigo Perú.

Feliz 199 años de independencia...

"Hay hermanos muchísimo por hacer"... (César Vallejo).

Esta es mi tierra, así es mi Perú.

Marco Antonio Malca Delgado

Lunes 27 de julio del 2020
02:40 am  

 

   

viernes, 17 de julio de 2020

REMEMBRANZAS DE MI HOGAR

Un domingo reciente, estuve en la casa de mis padres, de visita, ese lugar añorado, que con gran esfuerzo pudieron lograr, para dar una mejor calidad de vida a sus hijos, y después de algunos años a los hijos de sus hijos, y familiares que pasaron temporadas en la misma, como mis abuelos, primos, tíos y allegados, así es la casa de mis padres.

Como olvidar aquel 14 de julio de 1979, cuando nos mudamos de un departamento pequeño pero acogedor en un edificio de la avenida Brasil, a una casa mucho más grande, con jardines, dos pisos y azotea, con mucha alegría e ilusión, recuerdo que era sábado, tenía 13 años de edad, mi padre 40 años y mi madre 36, jóvenes, y con muchos deseos de seguir adelante.

El 14 de julio pasado se han cumplido 41 años desde el día en que por primera vez, llegamos llenos de ilusiones y alegría... hay tanto que contar...tanto que agradecer...tanto que añorar...tanto para reír...y algunas para llorar...es que así es la historia de una familia, como la tuya y la mía.

Recuerdo que la primera noche que dormimos en la "casa nueva", nos dio la bienvenida un fuerte temblor, que lo sentimos más fuerte porque la casa tenía ventanas muy grandes por todos lados, fue un primer susto que felizmente superamos.

Allí, en ese hogar, pasamos múltiples historias, de toda índole y significado:

Recuerdo cuando un sacerdote dio la bendición con agua bendita por toda la casa, cuando los primeros días vimos muy temprano a un delincuente que lo habían atado a un poste de luz, el panadero que pasaba muy temprano ofreciendo pan a los nuevos vecinos, ya que todas las casas eran de estreno en "Santa Florencia",  nombre de la urbanización que hoy por hoy cambió en muchos aspectos.

Recuerdo la primera comunión de mis hermanos menores, la celebración de los cumpleaños, la fiesta de matrimonio de mi prima Elsa, la de mi hermano Eduardo, mi fiesta de cumpleaños cuando cumplí 18 años, la celebración de los 50 años de mi padre, las visitas por muchos años y en diferentes temporadas de mi abuelo Alberto que venía de Pacasmayo, ciudad natal de gran parte de mi familia.

Cómo olvidar la fiesta de quince años de mi hermana, o la despedida de soltera de una prima muy querida cuyo novio venía de Suiza, las innumerables veces que mi mamita Celia, madre de mi padre, nos visitaba y tejía sus tapetes a crochet, así como manteles y zapatos de lana que con tanto amor nos tejía, las interminables tareas del colegio, que en su mayor parte era escribir y escribir...hasta muy tarde, los partidos de fulbito con los nuevos amigos del barrio, algunos muy buenos vecinos, otros no tan bien intencionados en sus actitudes y espíritu fraterno, y es que si en una comunidad permites que los vecinos se excedan de la confianza vienen los dimes y diretes, los chismes e indisposiciones que separan y rompen la armonía, eso también sucede en una comunidad.

Sentado en el mueble que viene desde mi niñez, hace más de 40 años, que lo han "retapizado" innumerables veces, y en el silencio absoluto que me acompañaba en ese momento, hice un viaje al pasado, recordando aún mucho más historias del pasado, felices, tristes, tiernas, alegres, gloriosas, victoriosas, de guerra, de paz, de ternura, de ayuda mutua, de castigos, de compartir, de música, de fiesta, de luto, de oración, de navidad, de cumpleaños, de discusiones, de reconciliaciones, y es que así son las familias, construyen su propia historia en base a aciertos y errores, tan humanos, como el sobreponerse, enmendarlos y seguir aprendiendo, seguir caminando por la vida, junto a mi familia, quienes me quieren y tienen mi mano a su servicio.

Mamá ya no está, partió a un viaje sin retorno hace 13 meses, llegó a su nuevo hogar en 1979 y se fue el 2019, 40 años después, dejando a su esposo, hijos y nietos, pero las rosas que plantó en su jardín nos recuerda su ejemplo, fraternidad e inmenso amor.

Papá tiene 81 años, aun está lúcido, pero ya perdió fuerzas físicas en parte, pero las ganó en sentido de paz y espiritualidad, ya llegaron nuevas generaciones, mis queridos sobrinos, llegaron las esposas, los nuevos vecinos, la zona superpoblada, algunos vecinos antiguos quedan aun, muchos ya partieron donde se encuentra mi madre, los que llegamos de 13 años en promedio ya pasamos los 50...y así pasa la vida...es por eso que debemos justificar la misma a través de nuestras buenas acciones.

Mi hogar es como el tuyo, tiene historia, tiene un ayer, un hoy y un mañana...tengo tanto que recordar, tanto que agradecer, tanto que escribir, tanto que sonreír... busco que mi objetivo sea concentrarme tan sólo en lo más hermoso de la historia de mi familia, que las remembranzas de mi hogar sirvan para que las generaciones que vienen y que ya no conoceré se desarrollen con fuerza de voluntad, optimismo y deseos de superación.

Mi viaje continúa, también el de mi familia que aún transita por esta hermosa experiencia humana.

El día que llegue al horizonte, caminaré con una hermosa sinfonía, que me conduzca a la otra dimensión, para reencontrarme con los que ya son espíritu, mientras tanto seguiré mi viaje buscando actuar con buen corazón, acompañando a los miembros de mi hogar y familia entera, a viajar y reír, a seguir soñando con una hermosa historia en mi vida, que radica en brindar la paz que tanto anhelamos tu y yo.

Gracias al hogar que fundaron mis padres pude escribir estas líneas, y doy fe que los mejores momentos y las mejores remembranzas siempre vendrán de tan hermoso lugar.

Marco Antonio Malca Delgado
Viernes 17 de julio del 2020
12:29 pm       






 

             

         

lunes, 13 de julio de 2020

TRES LEMAS PARA TRES NIVELES

En mi Patria, el Perú, estamos en el mes de nuestro aniversario patrio.

El martes 28 de julio cumpliremos 199 años de independencia, y estando próximos a nuestro bicentenario, necesitamos más que nunca llevar a cabo cambios estructurales trascendentes en nuestro hermoso país.

La escuela siempre ha sido una gran fuente de sentidos proyectos y actividades por fiestas patrias, donde niños y jóvenes de diferentes edades y grados de estudio expresan su amor a la patria a través de diferentes actividades cívicas - culturales.

En este año tan difícil dada la pandemia, la inasistencia a la escuela y llevar a cabo acciones masificadas, los equipos docentes de las escuelas deben llevar a cabo un plan de trabajo fecundo, que se base en lograr que nuestros niños y jóvenes sientan  más identidad y amor por su patria.

Es fundamental que cada escuela elabore un programa transversal, en la que se vean involucradas todas las áreas, ya que en todas sin excepción alguna se puede lograr reflexionar, en unión a nuestra comunidad educativa sobre el aporte que debemos dar para contribuir a una patria más culta, más unida, más educada.  

Es por esas razones que todo proyecto que se emprenda en la escuela deba llevar un "Lema de alto impacto" y que se trabaje con profundidad y alto sentido de la reflexión. 

En la escuela  donde laboro se tomó la decisión de tener tres lemas diferentes: Uno para el nivel inicial, otro para el nivel primario y otro para secundaria, donde la dirección dio autonomía a los profesores de estos niveles para que tomen la mejor decisión sobre la elección del lema a trabajar.

El lema del nivel inicial es "Amo a mi bandera, Amo a mi Perú", cuyo objetivo principal es que los niños del 3, 4 y 5 años identifiquen los colores y formas de la bandera de su país, que coloreen la bandera, que canten canciones cortas alusivas a su patria, y que compartan con su familia el sentido de identificar sus colores, el amar a su patria a través del amor que reciben en el hogar.   

El lema del nivel primario es: "Hoy más que nunca ¡Te Amo Perú!", y el proyecto se basa en demostrar el amor a la patria a través del respeto a las normas, tan venidas a menos, respeto a las reglas del hogar, desde la hora de levantarse y horario de recibir las clases a distancia, demostrar amor a la patria cumpliendo con sus deberes en forma autónoma, logrando auto disciplina desde temprana edad.    

El lema del nivel secundario es: "Demuestro mi Amor al Perú cuidando mi salud", los profesores del nivel expresaron que decidieron el lema en base a lo que está sucediendo con un alto porcentaje de la población joven, que una vez levantada la cuarentena están acudiendo a lugares masificados, exponiendo su salud al contagio del Covid - 19, y el objetivo es generar en los jóvenes alumnos de secundaria un alto nivel de reflexión y conciencia cívica sobre el cuidado de su salud y la de su comunidad, valorando la vida y adaptándose al nuevo estilo de vida que de forma brusca cambió las costumbres de la población mundial.     

La escuela siempre será el gran centro cultural donde desde temprana edad se aprende no sólo diferentes áreas del conocimiento humano general, sino también donde a través de un programa escalonado de enseñanza de historia, folclor y civismo se aprende a amar a la familia, su cultura y costumbres, así como a la patria, que en nuestra historia contemporánea sigue sumida  en la corrupción, la pobreza y precario nivel cultural de una considerable parte de su población.

Mis respetos a las escuelas que logran impregnar en las mentes y corazones de sus estudiantes un amor e identidad hacia la patria que servirán para formar ciudadanos con altos valores éticos y culturales, ellos serán los nuevos líderes que tanto necesita nuestro Perú.

Preparemos a nuestros alumnos con mucho amor y dedicación para esperar un bicentenario con un alto sentido de fraternidad y reconciliación a nivel nacional.

Dios los bendice.

Marco Antonio Malca Delgado
Lunes 13 de julio del 2020      
22:55 pm
   


 

martes, 30 de junio de 2020

TODO TIENE SU TIEMPO

Buenas noches amigos, deseo por sobre todo que se encuentren muy bien de salud, en esta época tan triste y sensible que nos ha tocado vivir dada la pandemia.

Estaba leyendo la biblia, libro sagrado de la iglesia católica  donde hay una hermosa lectura del libro del Eclesiastés titulado "Todo tiene su tiempo", donde explica que la humanidad a través de la historia ha pasado, pasa y pasará diferentes vivencias, experimentará diferentes sensaciones y emociones.

Todos hemos nacido en un tiempo debido y moriremos algún día, plantaremos y arrancaremos lo plantado, matamos y curamos, destruimos y edificamos, lloramos y reímos, estamos de luto una época y otra bailamos, esparcir las piedras y juntar las mismas, tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse del mismo acto, ganar y perder, guardar y desechar, tiempo de romper y tiempo para coser, tiempo de callar y tiempo de hablar, tiempo de amar y tiempo de aborrecer, tiempo de guerra y tiempo de paz,   

Si creen en Dios, expresa que ÉL todo lo hizo hermoso en su tiempo, y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el ser humano a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

¿Estamos siendo conscientes del tiempo que estamos viviendo?

¿Cuánto hemos plantado, curado, edificado, reído, bailado, juntado (unido), abrazado, ganado, guardado, compartido, cosido, hablado, amado y vivido en paz?

¿Cuánto hemos arrancado, matado, destruido, llorado, estado de luto, separado, abstenernos de abrazar, perdido, desechado, roto, callado, aborrecido y vivido en conflictos?

¿Cuál es el sentido real de nuestra existencia?

¿Podemos vivir en paz y armonía, evitando enfermedades como la que pasa el mundo de hoy?

¿Cuál es la misión que tenemos en esta experiencia humana?

Definitivamente, hemos nacido para ser felices y alegrarnos, y hacer el bien a lo largo de nuestra existencia, pero al parecer muchos millones de seres humanos no entienden que nuestro paso por el mundo es para construir y no destruir, para curar y no enfermar, para descontaminar y no envenenar el mundo... hay epidemias o pandemias que en el mundo de hoy se pueden evitar.

¿Por qué el poderoso en vez de tener esclavos no forma nuevos y prósperos hermanos de especie?

¿Por qué en estos primeros 20 años del siglo XXI no hemos acabado con el racismo y el  sometimiento de unas naciones hacia otras?

Lo expresado líneas arriba, sustraído del sabio texto bíblico, representa las pasiones de los seres humanos, amamos y odiamos, provocamos males sin medir las consecuencias, abusamos del que está en desventaja, pero también es cierto y real que han existido y existen aún seres maravillosos que hacen todo lo posible por ser mejores cada día, y que el don del servicio es su vocación a lo largo de su vida.

Todo tiene su tiempo y su lugar, en lo personal, estoy en un tiempo difícil y sensible de mi vida, si hablo de la pandemia recordaré a todas las amistades que han fallecido por este mal, el sufrimiento de gente cercana a mi me afecta inevitablemente, pero también me afecta el dolor de mi comunidad, de mi patria y del mundo.

Pero también estamos en un tiempo de agradecer, aprender y enseñar: 

Agradecer a todos los que luchan por mejorar el mundo, por aliviar a los enfermos, por secar las lágrimas de los que sufren.

Aprender que la vida se ha hecho para vivir en armonía, para construir, para ayudar al que necesita de nosotros, para buscar por sobre todas las cosas no hacer daño a nadie.

Enseñar a toda persona, en especial a los niños y jóvenes a que a pesar de todo podemos cambiar el mundo, que debemos esforzarnos por conseguir nuestras metas, ayudar al desvalido, actuar de buena fe, cuidar la naturaleza, pensar bien de los demás, buscar siempre actuar de buena fe.

Todo tiene su tiempo... estoy en tiempo de buscar Paz y Transmitirla.

Les envío mi pañuelo para secar sus lágrimas, les envío una sonrisa contagiosa para que sonrían, les envío un abrazo lleno de paz, para que respiren tranquilidad y sean portadores de la misma.

Es tiempo de cambiar a la humanidad...¿Lo hacemos unidos?

Dios los bendice.

Marco Antonio Malca Delgado
Miércoles 01 de julio del 2020
00:40 am
   

      

    












jueves, 18 de junio de 2020

NO TODO ES COLOR DE ROSA

Transcurría el año 1995, era mi noveno año como docente, tenía 29 años de edad y trabajaba en una escuela católica, como profesor de Inglés, tutor de cuarto año de secundaria y asesor de promoción.

Podría afirmar que estaba en un momento interesante de mi carrera profesional, tenía más de 130 alumnos a mi cargo, todos ellos con edades entre los 15 y 16 años, era un maestro exigente y que orientaba a los alumnos en el respeto a las normas y el buen aprovechamiento.

Recuerdo que en cuarto año "B" de secundaria había un alumno que tenía mal comportamiento, se expresaba en doble sentido o con groserías, y no le aceptaba ninguna broma, tratándolo con energía y cultura de sanción, y pensaba que era la mejor forma de hacerlo reaccionar para que cambie de actitud.

Las actitudes negativas del alumno eran frecuentes, y cuando le llamaba la atención se ponía retador e insolente, a tal punto que lo retiraba del aula y en alguna oportunidad lo suspendí de asistir al colegio por mal comportamiento.

Mi falta de experiencia y "soberbia" de maestro joven y con "poder" por ser el asesor de promoción, me llevó a actuar con dureza con el alumno en mención, y por aquel entonces no se me ocurría otra forma de corregirlo si no era a través de una sanción.

Cierto día durante el desarrollo del año escolar, ingresé al aula para dictar clases y encontré una ingrata sorpresa para mi: "Todos los alumnos del cuarto año "B" de secundaria estaban con sus carpetas mirando a la parte opuesta al salón, es decir, dándome la espalda, en silencio, no les interesó que yo, el asesor de promoción haya ingresado al salón, estaban en una clara actitud de solidaridad con el compañero al cual trataba con dureza".

Era un silencio total de parte de ellos, yo preguntaba que estaba pasando con ellos y no obtenía respuesta alguna, tan sólo silencio, pero en ese momento pensé que tal vez había cometido un error, hasta que expresé lo siguiente: "Si están molestos o resentidos conmigo díganme para escuchar su sentir"... pero igual, estuvieron varios minutos en esa actitud, dándome la espalda, sentados con sus carpetas mirando el lado opuesto del salón.

Guardé silencio por unos momentos, y me acerqué al presidente del aula, y le dije que estaba dispuestos a escucharlos, se puso de pie y me dijo: "Profesor, no tenemos nada contra usted, pero no estamos de acuerdo en la forma cómo trata a nuestro compañero, y nos solidarizamos plenamente con el".

Me sentía afectado, nunca en nueve años como docente me había ocurrido algo así, que más de 50 alumnos de un aula me dieran la espalda, pero en esos momentos, les hablé a todos los alumnos, a pesar de estar de espaldas a mí y les dije que siento mucho el haber maltratado a su compañero, que no me había percatado de mi actitud, y que iba a buscar la mejor solución para que su compañero cambie de actitud, que los felicito por ser solidarios, y al mismo tiempo les pido un alto sentido de la reflexión en las actitudes de todos en la vida cotidiana en el colegio.

Han transcurrido 25 años de este hecho, que con el paso de los años me llevó a un cambio radical en la forma cómo debo llegar a mis alumnos, con los años aprendí que la mejor forma de corregir a un alumno con problemas de conducta no es bajo la cultura de la sanción y el maltrato, sino con mucho diálogo y optimismo, no significa que el maestro deba aceptar las malas actitudes de sus pupilos, sino que en todo momento debe demostrar la entereza y templanza que todo educador debe tener.

Hace muchos años que no los veo, ahora todos ellos deben estar sobre los 40 años de edad, y estoy seguro que son hombres de bien, ahora recuerdo este hecho como una de las más hermosas lecciones que los integrantes de un aula de cuarto año de secundaria dejaron en mi, y tenía merecido que me dieran la espalda, porque me hizo reaccionar y cambiar gradualmente mi manera de actuar ante situaciones complicadas en el mundo de la escuela, con tranquilidad, sentido de la reflexión y mirando siempre a mis alumnos como seres extraordinarios.

No todo es color de rosa en la escuela, los que llevamos transitando años en las aulas podemos contar tantas anécdotas que pasaron en las mismas, tantos momentos alegres, tristes, difíciles, fraternos, reflexivos...y todos sirven para que un maestro sea mejor educador cada día.

Nunca olvidaré ese día, me dolió en el alma que mis alumnos me dieran la espalda, pero me enseñaron en el momento oportuno a reaccionar y a corregir mis actitudes con ellos, a ir más allá de la cultura de la sanción, a evaluar que está pasando con ellos y de qué manera los puedo ayudar.

Esto es lo hermoso de ser maestro, es el regalo que te dan tus alumnos con grandes lecciones para que un profesor crezca como maestro y obtenga paciencia y aplomo frente a sus alumnos.

Gracias mis queridos ex alumnos de la promoción 1996.

Me enseñaron a ser mejor profesor.

Marco Antonio Malca Delgado
Viernes 19 de junio del 2020
00:19 am     





 






lunes, 15 de junio de 2020

PERÚ: UN CAMBIO URGENTE

Estamos viviendo una época muy difícil dentro de la historia de la humanidad, y es precisamente en estas situaciones históricas donde se ven los resultados de la educación y cultura de las naciones.

Tenemos a nivel mundial tantas culturas y estilos de vida de las cuales podemos sacar valiosas enseñanzas para optar por generar un modelo y estilo propio como estilo de vida, que nos haga responsables, que nos haga prósperos y nos exhorte a dar lo mejor de nosotros.

En el Perú, durante el desarrollo de la cuarentena y el aislamiento social obligatorio se observaron diferentes reacciones de los ciudadanos y autoridades, de un país que en su gran mayoría no han cultivado un estilo de vida ordenado, fraterno, dando cómo resultado un ambiente sumido en el caos y la ignorancia.

Observemos algunos hechos que se han hecho "pan de cada día":

a. El gobierno no me ha dado mi bono.-

   ¿Por qué los gobiernos de los últimos 40 años no han "enseñado" y culturizado a la población en la necesidad de tener una cultura del ahorro y previsión?

b, No tenemos luz ni agua, el gobierno no nos ha dado.-

   Estoy seguro que tenemos muchos hogares en extrema pobreza aún en el Perú, pero muchos otros pretenden vivir sin costo alguno, bajo la cultura de que todo lo merecen, la informalidad, el "sacar la vuelta" y que sólo un reducido grupo de ciudadanos paguen impuestos para solventar a ellos.

c. Nos tienen que cuidar con policías y militares.-

    El gobierno decreta una cuarentena a fin de evitar mayores contagios dada la pandemia, sin embargo la población en alto porcentaje hace caso omiso a las normas, ocasionando una grave crisis dada la falta de atención y caos en el sistema de salud, dejando un vergonzoso legado de falta de cultura y responsabilidad en respetar la ley y los reglamentos.

d. Falta de solidaridad.-

    Es lamentable y preocupante que en estas épocas de crisis, se observe un egoísmo y falta de espíritu fraterno entre compatriotas, por ejemplo los empresarios subieron los precios de las medicinas, las clínicas cobraron sumas extremadamente altas para atender a pacientes con COVID - 19, las máscaras quirúrgicas, subieron al menos 10 veces más de su costo real, los alimentos también subieron de precio, denotando una vez más que a pesar que por historia el Perú a perdido guerras y batallas, es por tener una población que hasta ahora no ha aprendido la lección, siguiendo bajo la cultura del extremo egoísmo, estafa y falta de unión.    

e. Sin política educativa.-
    Cuando un país no encamina bien su sistema educativo está condenado al fracaso. En esta época tan difícil que nos ha tocado vivir, se ha notado la falta de organización y de liderazgo de las autoridades y "especialistas" del ministerio de educación,  demostrando una vez más , una falta de profesionalismo y capacidad para poder diseñar un plan de desarrollo curricular en base a la realidad de cada región  del Perú...es una lástima que la historia continúe.

f. Una población carente de civismo.-

    Un gran porcentaje de la población tiene actitudes lamentables, como por ejemplo no cumplir las normas, leyes y reglamentos, no sólo en ésta difícil época de pandemia, sino a través de la historia, situación que continúa y se ha hecho extensivo a la niñez y juventud.

¿Qué hacer?   ¿Cuál es la solución?

Lo expuesto líneas arriba tiene solución, siempre y cuando se haga una gran campaña nacional de recuperación de la autoridad de la familia y sus valores, de exigirles a las familias que actúen con responsabilidad, amor y perseverancia en el cuidado, educación y crianza de sus hijos.

Cuando se eduque desde la infancia, desde los primeros pasos, en forma responsable y asertiva, estaremos asegurando el futuro de una hermosa nación que necesita urgente líderes éticos y honrados, personas comprometidas con su patria y sociedad, y que su bandera sea la de la superación, educación, desarrollo y progreso.

Aún podemos visualizar un gran cambio...depende de nosotros.

Marco Antonio Malca Delgado
Martes 16 de junio del 2020
00:47