martes, 30 de diciembre de 2025

UN AÑO QUE SE VA

Cada año que culmina siento el horizonte más cercano; veo el sol más radiante, y sus lenguas de fuego me recuerdan la pasión ardiente que siento por la educación.

Recuerdo cuando mis padres nos dejaban en casa, siendo pequeños, bajo el cuidado de mi abuelito Goyo o algún familiar cercano. Más tarde, cuando crecimos, ellos se quedaban con nosotros y recibíamos el Año Nuevo con alegría.

No soy fiestero, pero me alegra ver cómo otros disfrutan, bailan y cantan. Creo que lo mío es el profundo amor por la naturaleza y la búsqueda de conocerme y conocer a los demás desde el espíritu, sereno a pesar de los dolores o angustias que pudiera tener.

Este año 2025 que se va me deja el gran dolor de la partida de mi padre, pero también la gratitud hacia el Dios de mi fe por haberme regalado a un buen hombre como primer educador, junto a mi madre.

He vivido momentos sentidos y retadores; he ayudado a quienes más quiero sin interés alguno, solo con el deseo de verlos tranquilos, queridos y apreciados.

Algo que marcó mi corazón fue la oportunidad de cargar las andas del Señor de los Milagros en Lima. Aunque tengo claro que es un signo de fe, sentí el dolor de la gente que acompañaba su recorrido y comprendí mucho más el sentido de la existencia humana y la creencia en un Dios que fue humano y es espíritu. Nos entregamos en oración porque somos tan pequeños ante la creación que debemos buscar equilibrio emocional a través del crecimiento en la fe.

Este nuevo año 2026 marcará una década más de vida para mí, y siento que el tiempo pasó demasiado rápido. A partir de mañana viviré más como una tortuga sabia, caminando paso a paso para lograr claridad en medio de las tormentas, buscando el verdadero sentido de la vida a través del silencio.

Trabajé honradamente y compartí mi esfuerzo. Floté en el aire dejando mi vida en manos de un piloto y su tripulación; miré la tierra desde arriba y vi, una vez más, que los humanos somos muy pequeños, pero al mismo tiempo podemos ser grandes a través de nuestras buenas acciones.

Sentí soledad y lejanía, pero no cambié mi carta de navegación vital. Me sentí triste, pero doné mi sangre, roja como la intensidad de mis acciones, como mi pasión por la música, como la flor que adornaba el jardín de mamá.

Cada año que termina no es solo tiempo que se va, es vida que se transforma. Hoy cierro un ciclo con gratitud y esperanza, porque aprendí que la existencia no se mide por lo que poseemos, sino por lo que entregamos.

El dolor nos recuerda que somos humanos, pero la fe nos eleva para seguir caminando.

Que el 2026 sea un tiempo para amar más, servir más y vivir con la certeza de que cada paso, por pequeño que parezca, nos acerca al propósito eterno. 

Bienvenido 2026, sé que será el mejor año de mi existir.

Marco Antonio Malca Delgado
31 de diciembre del 2025
00:40 a.m.


  





      

domingo, 28 de diciembre de 2025

UNA TARJETA DE NAVIDAD

En Navidad todos son buenos, inclusive los más “malos”.

La gente se sensibiliza, se acuerda de su niñez, de sus padres, de los más necesitados, y se reconcilia, perdona y pide perdón. Se siente un ambiente “políticamente fraterno”.

Recuerdo que desde que tengo uso de razón, las empresas, familias, vecinos, medios de comunicación, etc., enviaban tarjetas de Navidad a sus allegados.

“Que la llegada del Niño Jesús reine por siempre en sus corazones.”

“Que el niño del pesebre nos ilumine con su estrella de Belén.”

“Paz y armonía, no hay Navidad sin Jesús.”

“Feliz Navidad y un venturoso Año Nuevo.”

“Jesús nacido reine en sus mentes y corazones por siempre.”

“Que la estrella de Belén brille por siempre en nuestros corazones.”

“Sembremos mil flores de colores en esta Navidad.”

“Navidad: Tiempo de amar y vivir en paz.”

“Navidad: No hay regalo más hermoso que perdonar y amar.”

“Construyamos un mundo mejor en esta Navidad.”

Y un largo etcétera de buenos deseos y hermosas metáforas con motivos de la celebración del nacimiento de Jesús de Nazareth, el hombre más extraordinario de la historia mundial, creas o no que es el Hijo de Dios.

Recuerdo que mis padres también contrataban los servicios de una imprenta para el diseño y mensaje de las tarjetas de Navidad, la cual al final expresaba:

Son los sinceros deseos de Roberto Malca Cobián, Miriam Delgado de Malca e hijos... ¡Qué bello recuerdo!

Como los menores veíamos que los adultos compartían en forma casi masiva esa “cortesía navideña”, comprábamos con nuestras propinas tarjetas baratas para dárselas a nuestros amigos a través de una visita si era del barrio, o personalmente si era un amigo de la escuela.

Recuerdo a los amigos del barrio sobre todo. Era una época donde, a mi parecer, el ambiente navideño se tornaba más fraterno, la amistad era más verdadera, había vecinos que eran casi como mis padres, y sus hijos como mis hermanos. Eso ya casi cambió radicalmente.

Hoy, más que nunca, necesitamos recuperar la esencia de la Navidad: la capacidad de mirar al otro con amor, de tender la mano sin esperar nada a cambio, de sembrar paz en medio de la prisa y la indiferencia. Que esta Navidad no sea solo un recuerdo, sino el inicio de un compromiso: reconstruir la fraternidad que el mundo tanto necesita. Porque cuando elegimos amar, elegimos transformar.

Bueno, hoy que es el último domingo del año, deseo enviar una tarjeta a todos mis semejantes. Aunque su contenido sería extenso, deseo expresar lo siguiente:

“Esta Navidad deseo que el Espíritu Santo te acompañe y bendiga, que la llegada del Niño Jesús ablande tu mente y corazón y ayudes a todo el que necesite de tu mano. Te ofrezco mis oraciones, mi sangre y asistencia, esa misma que el Divino Maestro donó hacia nosotros. Te envío la estrella de Belén para que ilumine siempre tu camino, pero sobre todo un corazón grande para amar y fuerte para luchar.”

Es el contenido de mi tarjeta navideña, se las ofrezco con humildad.

Ya se las envío a través de mi paloma mensajera.

Marco Antonio Malca Delgado
Domingo 28 de diciembre del 2025
21:54 pm


sábado, 27 de diciembre de 2025

CUANDO UN HIJO SE VA

Todos somos mortales, es la ley de la naturaleza, y lo sabemos.

Pero precisamente, porque vamos a morir, debemos justificar nuestra existencia.

Cada persona tiene una misión marcada en la vida, y ser padre es una de las empresas más delicadas y retadoras por cumplir: se requiere de mucho carácter, disciplina, sabiduría, ternura, inmenso amor, empatía, alegría, bondad, espiritualidad, deseos de superación y propósito de ofrecer a la humanidad un ser humano extraordinario, maravilloso, con dones y talentos listos para darlos en calidad de donación a la humanidad.

Todo lo descrito lo saben (o deberían saberlo) los padres, de esos hermosos proyectos de vida que son sus amados hijos, a los que deben formar, orientar y desarrollar con firmeza de padre y ternura de madre, combinación humanística que nunca falla y que es la base angular del desarrollo de toda persona.

En la escuela, los docentes tenemos el "deber de estado" de cuidar a esos maravillosos seres humanos que nos han confiado, y en el largo camino escolar que inicia a los 3 años con la educación inicial, los vamos moldeando para que sus hábitos sean positivos: que sean fraternos, alegres, solidarios, respetuosos, que tengan buena escucha y respeto por la opinión de los demás, que cumplan con sus deberes, que sean responsables en su vida estudiantil, etc.

En ese hermoso viaje sociocultural, son los padres y madres los primeros educadores de sus hijos por excelencia, y trabajan juntos y asociados a la escuela, el lugar más importante e influyente para la cultura y el futuro exitoso de toda la humanidad.

Cuando los padres no controlan a sus hijos y les dan libertinaje, los hijos corren el gran riesgo y peligro de caer en circunstancias que impiden su desarrollo integral, como son las malas juntas, las drogas, la delincuencia, la agresividad y otras complicaciones que merman el progreso y desarrollo integral de los más queridos del hogar.

Como educador, en 38 años muchas veces he convocado a padres de familia para "salvar" a sus hijos de diferentes circunstancias, y así como he recibido respuestas inmediatas de padres preocupados, he sentido la indiferencia de padres sobreprotectores, que hacen caso omiso de las indicaciones del colegio y les permiten llevar una vida desordenada, cargada de violencia y sin proyectos que guarden fecundidad para una vida exitosa.

Cuando un estudiante corre peligro, toda escuela responsable lleva a cabo un trabajo sociocultural en base al caso y trabaja directamente con los padres y familiares cercanos del mismo.

Hace poco tiempo recibí una noticia muy triste: uno de mis exalumnos murió asesinado, estando aún las causas en investigación.

¿Se pudo haber evitado? Pienso que indudablemente sí pudimos haberlo evitado.

Digo pudimos, ya que desde la época de la escuela dialogamos con los padres de nuestro difunto joven estudiante, porque observábamos en él un notorio cambio y orientación hacia la violencia delincuencial, hechos que los padres negaban a pesar de tener pruebas.

Me imagino cómo estarán los padres de mi exalumno, totalmente devastados por la trágica partida de su menor hijo, a quien, si en el momento preciso lo hubieran corregido, no estaríamos lamentando y llorando su partida.

Como maestro me siento muy triste, ya que siento que, a pesar del arduo trabajo que llevamos a cabo cuando el joven exalumno estaba en la escuela, debimos ser más exigentes con los padres para que no abandonaran a su hijo, a ese ser único e irrepetible que trajeron al mundo con inmenso amor.

Otro mensaje rotundo que deja lo acontecido es que si los gobiernos restan liderazgo a la escuela, estos hechos seguirán e irán creciendo.

Actualmente, muchos docentes prefieren no corregir a los estudiantes por temor a que los denuncien, hecho en parte comprensible, pero que en lo personal no acepto, ya que mi deber como educador y formador de seres humanos es corregirlos con exigencia, respeto y afecto, y saber defenderme con personalidad y pruebas contundentes.

Las normas de la sociedad dejan demasiado libertinaje y contemplación negativa hacia la niñez y juventud de hoy. Estos son los resultados del "no me grites porque te denuncio", "le bajan la autoestima" y tantos otros argumentos que los formadores de la "generación de cristal" han promovido, ya que esta generación son víctimas de los sobreprotectores e interesados en romper el esquema de una sociedad formal y educada.

Estas líneas no es solamente para ofrecer un homenaje a un joven que partió, sino también un llamado urgente a padres, educadores y autoridades: la formación integral no admite indiferencia. Cada niño y adolescente necesita límites claros, afecto sincero y acompañamiento constante. Educar es amar con responsabilidad. Si un hijo se va, que sea para cumplir sus sueños, no para convertirse en una estadística más de violencia. Reflexionemos y actuemos hoy, porque mañana puede ser demasiado tarde.

Hoy elevo mis plegarias al Dios de mi fe, para que mi exalumno descanse en paz, y sus padres, familiares y allegados tengan resignación y fuerzas para seguir cumpliendo su misión en esta trascendente experiencia humana.

Descansa en paz, ve con Dios, joven bueno.

Marco Antonio Malca Delgado
Sábado 27 de diciembre del 2025
20:36



     

lunes, 15 de diciembre de 2025

ESTA NOCHE ES NAVIDAD

Esta Navidad mi vida cambiará.

Me pondré de gala, luciré bondad, miraré al cielo y buscaré a mamá,

y tal vez la vea en una estrella fugaz. 

Porque hoy visto de fiesta —tal vez no mañana—,

debo de vivir brindando paz.

Rezo para que esta noche todos se reúnan:

esta noche es Navidad. 

Esta Navidad sonreiré, tal vez;

lucharé por no sentirme mal, lo sé.

Miraré al cielo y enviaré a papá

un poema tierno en noche de paz. 

Porque hoy recuerdo todo:

mi ayer en familia,

cuando mi papá era Santa Claus

y mi madre nos vestía con prendas bonitas.

Esta noche es Navidad. 

Esta Navidad yo pediré perdón

a toda persona a quien causé dolor.

Les daré mi mano en señal de amor;

les daré mi vida con nueva ilusión. 

Porque hoy lo suelto todo:

lágrimas, tristezas,

renuevo mi alma, logro dar;

y tal vez mañana vuelva con nuevos colores.

Esta noche es Navidad. 

Esta Navidad un ángel me dará

una carta nueva de esperanza y paz.

Me preguntará: “¿Qué hiciste hoy por Dios?

Nunca te olvides cuál es tu misión”. 

Porque hoy vibra mi alma al crear un verso

que me dicta líneas de bondad.

La palabra más hermosa,

la que alegra el alma:

esta noche es Navidad. 

Esta Navidad no pienso trabajar.

Iré por las calles repartiendo pan,

ese alimento lleno de humildad

que nunca se niega a nadie en realidad. 

Porque hoy lo brindo todo:

panes que alimentan,

corazones de felicidad;

ese pan que da alegría y que nutre el alma.

Esta noche es Navidad. 

Esta Navidad llamaré a mi ángel guardián

para que, volando, se lleve mis sueños

de amor fraternal.

Los daré con alma y buena fe

para que se vuelvan bella realidad. 

Porque hoy mi ángel bueno

viene a mí volando;

se viste de fiesta sin igual

y lleva a todos mi alegría, fe y esperanza.

Esta noche es Navidad. 

Esta Navidad mis padrinos vendrán,

desde el cielo, a verme; a regalarme paz,

a leerme los cuentos de amor y amistad

que me regalaron en noche de paz. 

Pedro y Kathy son sus nombres.

Nunca los olvido.

Ellos me enseñaron a valorar

la cultura expresada en cada historia.

Esta noche es Navidad. 

Esta Navidad la pasaré con fe.

No sé si mañana yo existiré.

Solo deseo siempre que el Niño Jesús

invada tu alma con nueva actitud. 

Brindaré con ansias de un mundo mejor.

Esta Navidad te doy mi corazón. 

Porque siento que, en mi vida,

he celebrado siempre esta hermosa fiesta de bondad.

Me despido de estas líneas

gritando con fuerza:

¡Esta noche es Navidad!

En un mundo que parece correr más rápido que nuestros propios latidos, la navidad nos ofrece un instante para detenernos, respirar y recordar lo que verdaderamente importa: el amor que dimos, el perdón que aún debemos, la gratitud que a veces olvidamos y la esperanza que nunca debería abandonarnos. 

Que estas palabras lleguen al corazón de quien las lea como un abrazo limpio, un recordatorio de que siempre podemos recomenzar. Esta noche —y cada noche en que el alma decide abrirse— también puede ser Navidad.

Marco Antonio Malca Delgado

Lunes 15 de diciembre de 2025

 


    



  




 

      

   

  

miércoles, 3 de diciembre de 2025

LAGARTIJAS: REFLEXIONES DESDE EL SILENCIO

Elegantes y veloces, vivaces e incansables, pequeñas, medianas y grandes, de colores arena, verde o amarillo, con una armadura medieval que las protege: así son las lagartijas que me acompañaron durante mis días de descanso.

Cuando pasaba trotando, me observaban alarmadas, tal vez pensando que podría hacerles daño. Poco a poco se iban deteniendo, y cuando les decía: ¡Hola! ¡Qué lindas son!, parecía que se alegraban. Me miraban y desaparecían a toda velocidad, ingresando dentro de los troncos de árboles que les servían de hogar, así como en las extensas áreas verdes que las protegían de la contaminación.

En cada paso que daban, parecían dar pasos de baile tropical, llenas de armonía y sabor. La vida alterna que tienen es muy sabia y más sana que la mía: respiran verdor, se abrazan a los troncos de árboles antiguos, y al mirarme parecían decirme: “Mi mundo es mejor que el tuyo. Queremos vivir más, pero tus similares humanos cada vez depredan nuestra casa. No han cambiado nada, siguen siendo egoístas”.

Descubrí que nuestra comunicación era a través de tiernas miradas. Nos mirábamos fijamente a los ojos, y cuando estaba de rodillas y descalzo en el hermoso parque donde hacía mis envíos, cuidaban de mí a lo lejos. Oraban junto a mí, porque nuestro Dios es el mismo, y me pedían que cuidara la naturaleza, que impida que sigan talando árboles, que ya no hay niños que los miran, que les ponen trampas para matarlas sin sentido. Y lloraron desconsoladamente.

Gracias por acompañarme en estos días de reflexión solitaria. Gracias por pedirme que cuide tu hogar, por decirme que tus familiares no son “simples lagartijas”, sino seres espirituales que equilibran la naturaleza. Gracias porque lloramos juntos y prometimos nunca hacernos daño. Gracias por entenderme y consolarme con tu silencio, por hacerme respirar unos aires diferentes, por decirme que soy feliz y no me doy cuenta, por pedirme que siga ayudando. Gracias porque a la distancia me sigues acompañando, por hacerme sentir digno de ser llamado “ser humano”.

Un abrazo, animalitos de Dios.

Marco Antonio Malca Delgado

Jueves 04 de diciembre del 2025
01:24 a.m.

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martes, 2 de diciembre de 2025

¿ERES DEL TERCER MUNDO?

Desde que tengo uso de razón, he escuchado a muchas personas expresar que el Perú es un país del tercer mundo, y en lo personal, dada mi niñez, me era indiferente.

Con el transcurrir de los años, esa indiferencia pasó a ser un cuestionamiento: ¿Por qué el Perú es un país del tercer mundo? ¿Y cuáles son los países del "primer" y "segundo" mundo?

Es fundamental que enseñemos o invitemos a investigar tanto a niños como a adolescentes sobre este adjetivo, que puede tener varios significados, incluyendo el despectivo o de menosprecio.

De acuerdo con mi investigación, estos términos tuvieron origen durante la Guerra Fría y fueron usados para clasificar a diversos países según su alineación política, pero no necesariamente por su nivel económico.

Los países considerados del "primer mundo" eran los países capitalistas, aliados de Estados Unidos; los del "segundo mundo" eran los comunistas, aliados a Rusia; y finalmente los del "tercer mundo", que eran las naciones "no alineadas". Con el paso del tiempo, se asoció coloquialmente con países pobres o subdesarrollados, aunque actualmente se usa la expresión "en vías de desarrollo".

Aclarando entonces: desde el origen de la Guerra Fría, los países del primer mundo son los de una orientación democrática que se asocian a USA, como Japón y los miembros de la OTAN. Los del segundo mundo son los países comunistas y socialistas aliados a la Unión Soviética, como los de Europa del Este; y finalmente los del tercer mundo, que son naciones "no alineadas" con ninguno de los dos bloques, la mayoría de los cuales se encontraban en África, Asia y Sudamérica.

En la actualidad, y con la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.), el término "segundo mundo" no se usa más, y el concepto de "tercer mundo" se comenzó a utilizar para referirse a países con bajos niveles de industrialización, pobreza y desarrollo económico.

Los tiempos han cambiado, y en la actualidad estas clasificaciones son ambiguas, ya que no definen el desarrollo de una nación. Países que en algún momento eran considerados del "primer mundo" (por su alineación) pueden ser pobres, y otros que eran del "tercer mundo" son ahora naciones industrializadas.

Organizaciones internacionales como la ONU y el Banco Mundial utilizan clasificaciones más precisas basadas en el desarrollo humano o la renta per cápita, como "países desarrollados", "países en desarrollo", "economías de renta alta", "economías de renta media" y "economías de renta baja".

La expresión "tercer mundo" es usada por muchas personas para ofender y menospreciar el lugar de origen de sus similares. En un conocido país que visité recientemente, un compatriota que vive muchos años expresó que no regresaría a vivir al Perú porque es un país del tercer mundo, a lo que respondí: "Yo vivo en el Perú y no me considero del tercer mundo". Mi padre me enseñó desde niño que nací en un país en vías de desarrollo, con muchos problemas políticos, sociales y culturales, pero eso no me hace "tercermundista". Gracias, Papá, nunca olvido tus expresiones.

El primer mundo, segundo mundo o tercer mundo no radica en la comunidad donde vivo; radica en que seamos capaces de actuar como personas de primer nivel, sea el país que sea: ¿Serán todos los ciudadanos estadounidenses del primer mundo? ¿Seremos todos los latinoamericanos del tercer mundo? Si fabrico armas atómicas que pueden destruir el planeta: ¿Seré del primer mundo? Si trato de manera denigrante a todo el que visite mi patria: ¿Seré del primer mundo? Si mi patria tiene millones de drogadictos: ¿Seré del primer mundo?

Ser "primermundista" es ser progresista, responsable, perseverante, educado, fraterno, con alta cultura cívica, capaz de contribuir y desarrollar a su entorno y país.

Soy peruano y no me considero "tercermundista", y desde mi misión de educador seguiré luchando junto a mis colegas en transformar nuestra sociedad, por más difícil que parezca.

Saludo a todos mis compatriotas y los exhorto a trabajar con fuerza y perseverancia, a estudiar y compartir lo aprendido, a valorar nuestra historia, sus pendientes que debemos resolver, y que nos impiden salir adelante, como la pobreza, la delincuencia y la corrupción de funcionarios a todo nivel.

Desde mi profesión y misión, seguiré luchando por el desarrollo de mi patria, así no llegue a verla.

Dios los bendice.

Marco Antonio Malca Delgado
Martes 02 de diciembre del año 2025
21:30 p. m.

 

sábado, 29 de noviembre de 2025

LA MISIÓN DE RENZO

El domingo 23 de noviembre reciente, partió a la vida eterna un gran educador y excelente amigo: Renzo Martín Santillana Valencia, a quien conocí en el colegio La Salle de Lima.

Fue religioso de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas - La Salle, donde tuve la gran oportunidad de compartir y aprender lo mejor de su persona.

Gran amigo, carismático, noble, alegre, persona de acción, pero sobre todo de inmensa fe en Dios.

Recuerdo cuando participé de la Misión del Colca y compartimos gratos momentos sirviendo al prójimo; su misión era asumida con gran liderazgo, profesionalismo, sensibilidad social, entrega y perseverancia.

Como maestro era talentoso y sabía tocar las mentes y corazones de sus alumnos y comunidad educativa.

Cuando lo conocí era el Hermano Renzo, quien contagiaba su alegría, vocación de educador y fe en Dios a través del amor al prójimo.

Guardo gratitud por todo lo aprendido con mi amigo Renzo Martín, en especial cuando compartimos la misión pastoral educativa y de proyección social.

Años después tomó la decisión de retirarse de la congregación y continuó su misión educativa y en la fe en el colegio católico Sagrados Corazones Sophianum, digna escuela donde continuó con alta vocación docente y fecundidad su labor educativa, dejando una huella imborrable en su misión de educador y formador humanístico-espiritual y en la fe.

Es inevitable sentirme triste, pero me consuela saber que deja un hermoso jardín lleno de nuevas generaciones que seguirán obrando con paz, amor y solidaridad con los que aún no tienen voz.

Cuando un gran maestro culmina su misión en la vida, deja una hermosa enseñanza de amor y humildad que es imposible borrar de la mente y el corazón.

Gracias, querido amigo Renzo, por los momentos compartidos en comunidad. Todo lo que dijeron de ti en la misa de cuerpo presente, ese cuerpo digno que Dios te asignó, fue totalmente cierto y justo. Has dejado un bello legado que los que te conocimos nunca olvidaremos.

Ofrezco mis sentidas condolencias a su familia, amigos e instituciones donde ofreció no solo sus conocimientos, sino su alta calidad humana y espiritualidad.

Ve con Dios, hermano Renzo; tan solo es el viaje que en el momento oportuno todos emprenderemos.

Un inmenso abrazo hasta la eternidad.

Marco Antonio Malca Delgado

Redactado el domingo 23 de noviembre del 2025 a las 13:00 p. m.