miércoles, 9 de enero de 2019

¿ES FÁCIL TRANSFORMAR UNA ESCUELA?

¡Me voy de este colegio! ¡Ya no es el de antes!... expresó un padre de familia molesto...
¡Mi hija es una buena alumna, pero acá no puede progresar...la retiraré!... manifestó una madre de familia, ya que observa que su hija. quién ocupa el primer puesto en aprovechamiento y conducta en su aula no puede estudiar en un ambiente disciplinado y pacífico.  
Los padres de familia de sexto de primaria retirarán masivamente a sus menores hijos ya que no desean que sigan estudiando en el nivel secundaria de la escuela, porque afirman que existe un ambiente de mala conducta, permisividad y pobre rendimiento académico.

¿Que opinan ustedes de esta escuela que les acabo de describir?
¿Será del todo cierto lo que manifiestan los padres de familia?
¿Cómo evitar que los padres retiren a sus hijos?
¿Qué acciones de urgencia deberá tomar la escuela?

Son muchas las interrogantes y cuestionamientos que se le puede hacer a una escuela cuando está en crisis: ¿Que sucedió? ¿Quién o quienes son los responsables? ¿Los promotores? ¿El director? ¿Los maestros? ¿Que factores ocasionaron que la escuela haya bajado tanto su nivel académico y formativo?

Para muchos maestros, este caso es familiar, ya que lo han vivido en carne propia en sus centros educativos, y que no solucionaron en su debido momento para tomar un nuevo rumbo de crecimiento y desarrollo de sus comunidades educativas.

Un colegio que vive divorciado de sus padres de familia está condenado al fracaso, a pesar que sabemos que hay un alto índice de padres que sólo acuden al colegio cuando el rendimiento de sus hijos anda por los suelos, o para justificar situaciones injustificables como tardanzas e inasistencias por flojera y desidia, permitiendo, encubriendo y aceptando estas graves faltas, que sin duda traerán serias consecuencias en el proyecto de vida de los más queridos del hogar.

Una escuela que está pasando por la situación de crisis líneas arriba no necesita cambiar, ni mejorar, necesita TRANSFORMARSE.

Transformar es hacer que algo o alguien cambie de forma o aspecto, es hacer que algo se vea distinto, pero dejando siempre su esencia, en el caso de un centro educativo, ya sea de educación inicial, primaria y secundaria, es hacer una cambio radical, una evaluación profunda, honesta y transparente de lo que ha venido aconteciendo en el proyecto educativo de la escuela, sus logros y deficiencias, sus recursos humanos y desempeño significativo, el aporte de la escuela a la comunidad, el plan de mejora que se llevó a cabo para mejorar el nivel académico y cultural de los alumnos entre muchos factores.

Transformar a una escuela "herida de muerte", es como cuidar a un paciente en cuidados intensivos, es aplicar  las mejores medicinas para sacarlo de la zona de peligro, es darle un nuevo respiro, es mirarlo con amor y sincero deseo de verlo "sanar", es ayudarlo a caminar nuevamente con nuevos aires, es ver a sus seres queridos, en este caso maestros, padres de familia y alumnos comprometidos a confiar en este nuevo caminar junto al paciente sano, y comprometerse a cuidarlo, a protegerlo, a visitarlo, a cultivar en tierra fértil para levantar buenos frutos, que serán los hijos, esos líderes éticos del mañana que se están formando en las aulas hoy.

Transformar una escuela es generar una nueva cultura educativa, es devolverle la confianza en primer lugar al cliente interno, en especial a los docentes, quienes necesitan ser liderados por un gestor reflexivo, confiable, ejecutivo y visionario, un director que camine junto a su equipo y sea difusor de un grato ambiente laboral ¿Se puede lograr tal objetivo? o como expresa el título de estas líneas: ¿Es fácil transformar una escuela? 

Definitivamente, una escuela no se transformará de la noche a la mañana, ya que entrará en un proceso de reorganización, de cambios estructurales significativos, evaluación de sus misión, visión y valores institucionales, proyecto educativo, plan anual de trabajo, recursos humanos, actividades compartidas con los padres de familia, quienes como primeros educadores de sus hijos deben ser actores activos en el proyecto educativo de la escuela.     

Para transformar una escuela no basta con tener buenos deseos, se debe generar un plan a corto, mediano y largo plazo, tener una "carta de navegación" acorde a las metas y objetivos a cumplir, que por sobre todas las cosas se verá reflejado en los logros de los educandos.

Una escuela que no hace una evaluación veraz de su proyecto educativo está condenada al fracaso.
Seamos no sólo formadores, sino transformadores de una nueva sociedad y cultura.

Dios los bendiga por siempre.

Marco Antonio Malca Delgado
Miércoles 09 de enero del 2019
23:52 pm