Qué emoción sentí al recibir a los integrantes de la promoción “LEGATUM NOSTRUM”, después de 50 años de haber egresado de la escuela, la cual recuerdan con mucho amor y nostalgia.
Ellos culminaron su formación escolar el año 2026 y ahora, después de medio siglo, en pleno año 2076, se reencuentran.
Abrazos, besos, lágrimas de alegría, espíritu fraterno… eso y mucho más sintieron al volver a la escuela y sentirse “nuevamente estudiantes”.
Varios de sus integrantes hicieron uso de la palabra. La mayoría de ellos, hoy entre los 66 y 67 años de edad, y ya con un amplio recorrido por la vida, dieron testimonio de su formación y de cómo esta les sirvió para enfrentarla con mayor madurez.
—Nuestros maestros siempre nos aconsejaban que nos alejemos de la vulgaridad y de las expresiones negativas —expresó Jorge.
—¡Qué inmaduras éramos! —dijo Cecilia—. ¿Cómo fue posible que nos hayamos peleado en quinto de secundaria, ocasionando que nuestros padres se denunciaran?
Mariano le dijo a Lucho: —Arriesgamos nuestra integridad al pelearnos con otros chicos en la calle; pudimos haberlo evitado.
Natalia, Cristina, Eva y Daniela se abrazaron y, aunque después de muchos años, se perdonaron, pues fruto de su inmadurez se insultaban a través de las redes sociales e involucraban a sus padres y a su colegio en sus pleitos juveniles.
Recordaron también a sus compañeros que ya habían partido a la eternidad, algunos en plena etapa de su desarrollo profesional, y les rindieron un emotivo homenaje póstumo.
Cuando cantaron el inolvidable himno de su colegio, no pudieron evitar las lágrimas de emoción y alegría:
“En alto, la bandera victoriosa”,
“Valiente y generoso el corazón”,
“Florezca en nuestros labios el perdón”,
“Busquemos la grandeza, no del oro, sino de la fe, del bien y del amor”,
“Sea el saber nuestro mejor tesoro”,
“La perfección, el ideal mayor”…
Recordaron tantas vivencias, tantos momentos felices, y los momentos difíciles quedaron en el olvido, pues coincidieron en que su inmadurez los llevó a no perdonarse y a alejarse en momentos cruciales. Evocaron con gratitud a sus padres y maestros, quienes, a pesar de todo, lucharon por ver en ellos seres humanos útiles para el mundo.
Todos ellos son, en la actualidad, personas de bien; a pesar de tener más de seis décadas recorriendo el mundo, siguen trabajando, siguen estudiando y desean que sus hijos y nietos sean mejores personas que ellos; que no pierdan el tiempo peleándose o indisponiéndose, y que aprendan a vivir juntos, siempre en armonía.
Ellos son los “LEGATUM NOSTRUM”, los chicos del ayer, los que en el año 2026 luchaban por dejar el egoísmo y mirar tan solo el lado bueno de cada uno. Hoy, cincuenta años después, han llegado a la madurez plena y se han convencido de que la única razón por la cual vale la pena vivir es dando lo mejor de sí, amando al prójimo y ofreciendo lo mejor de ellos para dar sentido a su experiencia humana y espiritual.
“Nuestro legado”, así se llama la promoción 2026 cuando la traducimos del latín al español. Fue y es una promoción unida que, como todas las demás, egresó con muchos recuerdos: momentos bellos, clases inolvidables guardadas en el corazón, olimpiadas llenas de adrenalina y valores como Libertad, Fraternidad, Justicia y Progreso; medidas correctivas y felicitaciones, pero, sobre todo, aprendieron que la reconciliación y la sana convivencia son el mayor tesoro que les dejó la escuela.
Al momento de realizar el brindis oficial, uno de los integrantes de la promoción dijo:
—Brindemos por nuestros maestros, esos soldados de la cultura y del amor que nos formaron con vocación e inmenso cariño.
Y recordaron también a su director, el mismo que soñó, se proyectó y escribió estas líneas con todo su corazón, y que ahora, desde la eternidad, les dejó una sencilla pero profunda lección de amor.
Porque el verdadero legado no está en el pasado, sino en la capacidad de aprender de él, abrir la mente y el corazón, y decidir ser mejores seres humanos cada día.
Dios los bendice.
Marco Antonio Malca Delgado
Lunes 13 de abril de 2026
17:55 p. m.