martes, 8 de mayo de 2018

UN AMOR COMO NO HAY

Estamos próximos a una de las celebraciones más emotivas en muchos países, como lo es "El día de la Madre"...de la verdadera madre, aquella que deja huellas imborrables en sus hijos desde que llegaron al mundo con mucho amor.

Deseo compartir una hermosa historia que culminó el día de ayer, y que se inició hace más de 86 años, y que tuvo como protagonista principal a una mujer que vistió su cuerpo de rojo intenso color sangre para afrontar la vida con valentía, determinación, coraje, fe, trabajo, alegría, bondad, nobleza, amor al prójimo,etc. que en forma enérgica y amorosa supo transmitir a su numerosa familia, compuesta por su esposo que partió a la eternidad en el momento que más lo necesitaba, dejándola con siete hijos en edad escolar, convirtiéndose en su razón principal de vivir, en la motivación más hermosa para seguir adelante.

Ella "Hizo todo" para sacar a sus hijos e hijas adelante, y lo llevó a cabo con dignidad y honor, fue de aquellas madres que "Se quitó un pan de la boca para darle a sus hijos", de aquellas leonas que cuidaron a sus cachorros con celo intenso y ansias por verlos trascender en la vida... y sí que lo logro.

En la misa de cuerpo presente, la del último adiós al mundo material; ellos, sus hijos, a través de la cantante le dijeron: "Ya no estás más a mi lado corazón, en el alma solo tengo soledad", y es comprensible, ya que toda una gran familia, hijos, hijas, nueras, yernos, nietos, nietas, bisnietos, hermanas, primos, cuñados, sobrinos, amigos,etc. despedían a la matriarca de la familia, a la extraordinaria mujer que por su experiencia y sabiduría es y será respetada por su grupo familiar y entorno, ya que todos los que la conocimos y gozamos de su presencia nos nutrimos de sus valores y gracia, y que ahora al partir a la vida eterna, nos vemos afectados porque era fuente de Amor.

Sé que esta MADRE con mayúscula siempre será la razón del existir para sus buenos hijos e hijas, la seguirán amando y adorando con esa misma Fe con que les enseño a ellos a amar a Dios y al prójimo, y recordarán sus besos, sus reprimendas para ser mejores, su calor e intensidad de madre, su pasión por ver a su familia realizada... es de esas madres que necesita el mundo de hoy. 

Todas las historias de amor que escriben las buenas madres, son así, auténticas, sin igual, que siempre los hijos recordamos porque nos hizo diferenciar el bien y el mal, y brindó luz a la vida de familias enteras, convirtiéndolas en fuentes de amor eterno, en propósito intenso y profundo de actuar siempre con buena educación, principios, dignidad y valores.    

Nunca olvidaré su voz, su sonrisa y sus consejos, su sabiduría y rectitud, su solidaridad y determinación, no ser una madre tibia, sino intensa como la llama de su propia existencia.

Dedico estas líneas a todos los hijos del mundo, cuyas Madres con "M" mayúscula ya no están en este mundo, pero siguen vivas en las mentes y corazones de muchos, continuando su legado y buen ejemplo...ellas ya cumplieron su misión...ellas ahora son inmortales.

Un abrazo Enrique, Betty, Margot y José Luis...otro eterno para Ito, César y Jorge... ya que ellos, mis primos, son los cachorros de una Leona llamada Dora, quién los formó para trascender en la vida, para actuar siempre de buena fe, para no ser del montón.  

Muchas gracias queridísima Tía Dora, por tus consejos y lecciones de vida...Dios te espera para que le sirvas un café pasadito...de esos que sólo tu sabías preparar, sonreirán y enviarán bendiciones para que otras madres sean iguales a ti.

Con todo mi corazón...

Dios los bendice siempre.

Marco Antonio Malca Delgado
Miércoles 09 de mayo del 2018
01:18 am 




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